Nuevamente retumba en los oídos de los colombianos el ruido de las encuestas que miden la intención de voto por los candidatos a la presidencia. Mockus, Santos y Petro se ubican en el primero, segundo y tercer lugar respectivamente. Claramente sobresale un aspecto al momento de hacer la lectura de estos resultados, y es que se configuran como opcionadas dos posturas políticas totalmente opuestas: en la delantera el boato neoliberal, seguido por el único partido capaz de sacar a Colombia de la miseria y del atraso.
No hay duda que el POLO se sobrepone sobre gran parte del continuismo uribista, entre otras cosas por la claridad de sus planteamientos frente a los principales problemas que aquejan a la nación. Sin embargo, pareciera que las encuestas jugaran el papel decisivo dentro del imaginario colectivo nacional, dejando en un segundo plano el debate y la argumentación de los distintos programas, que son los que determinan la naturaleza de los partidos. La falta de claridad y énfasis en los programas de los partidos políticos “opcionados” son la regla de la actual puja electoral.
Para rehuir a tan superficial postura vale la pena abordar declaraciones hechas por los “lideres” de las pueriles encuestas, sobre un tema que es de importancia capital en cuanto a la defensa de la soberanía nacional y la seguridad alimentaria: el TLC con la unión europea.
En el caso de Mockus, “los TLC son una bandera mas para el desarrollo de nuestra nación”, a sabiendas que estos desde 1991 se vienen practicando sin firma, y que hasta la fecha ha significado la quiebra del sector agropecuario nacional, pasando de importar 1.1 toneladas de alimentos, a más de 10 millones de toneladas. El análisis indica que con la puesta en marcha de dicho TLC se arruinarían más de 400.000 familias que viven de la producción de leche en el país, tratando de competir con los bajos costos de la leche europea, subsidiada con más de 70 mil millones de dólares por año.
Igualmente Santos se refiere favorablemente al tratado, diciendo, que todos estos traen consigo ganadores y perdedores, pero se hará lo posible para que sean más los ganadores. Afirmación que es una vil engañifa que se refuta por si sola al momento de observar el comportamiento de los principales sectores de la producción nacional desde la apertura, donde los que se han dedicado a ganar han sido de afuera, mientras que los que se han quedado con el titulo de perdedores hemos sido los colombianos.
El factor común de los dos candidatos con mayor intención de voto es el neoliberalismo rampante, asumiendo con buenos ojos el papel que juega Colombia en el conjunto de las naciones. “Es como sistematizar la división del trabajo y firmarla. Especializarse” mencionó Mockus hace unos días, mientras que en ese mismo sentido Uribe se refirió al tratado diciendo que Colombia “no puede depender de un solo mercado”.
Eludir que el factor decisivo o la causa del atraso de nuestro país es la ausencia de soberanía es una conducta inaceptable. De ahí que Gustavo Petro, el POLO, marque tan sustancial diferencia al momento de abordar el tema de este TLC respecto a otros candidatos. Estos TLC son solo el absurdo precepto del neoliberalismo de poner a competir de igual a igual a países con economías desiguales. Hay que poner sobre la palestra el principio encarnado por nuestro candidato de defender acérrimamente la soberanía nacional y la seguridad alimentaria. Los nítidos contenidos programáticos de nuestro partido son los que en definitiva garantizarán las “cosas de comer” de todos los Colombianos.
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