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Referendo por el Agro: una necesidad de todos los colombianos

Alicia Mercado Pájaro, junio 11 de 2016

En los últimos 30 años, Colombia pasó de ser autosuficiente a importar el 30% de sus alimentos. Productos que nuestros campesinos podían cultivar, gracias a la variación climática y topográfica con la que cuenta el territorio nacional, se están dejando de producir, por intereses particulares.

La agricultura, puede considerarse como la base de toda sociedad. Esta actividad contribuye al desarrollo general de las naciones, ya sea como actividad económica, como medio de subsistencia o como proveedor de servicios ambientales, según el Banco Mundial. Hay que resaltar que una forma de dominación que ejerce una nación sobre otra, es a través del control de su alimentación. Por lo que es deber del Estado, garantizar la seguridad y soberanía alimentaria de todos sus ciudadanos.

En Colombia, el agro enfrenta una grave crisis; los productores agropecuarios, siempre han tenido dificultades relacionadas con el invierno o la sequía, la falta de tierra, créditos y/o apoyo estatal, las condiciones de pobreza, y demás. Por ejemplo, el 83.3% de los campesinos no poseen los medios para adquirir maquinaria agrícola.

Estos problemas se han agudizado, debido a factores como: las políticas que promueven la importación por encima de la producción nacional. Actualmente, Colombia está entre los 3 países sudamericanos que más importa alimentos; el dumping comercial de Estados Unidos y Europa; los elevados precios de los fertilizantes; la eliminación de mecanismos económicos de protección sobre productos agrarios, como las salvaguardas y los aranceles, por la vigencia de los Tratados de Libre comercio; todo esto en un momento donde se encuentra devaluado el peso frente al dólar, es lo que empeora la situación.

La crisis agraria actual, es el producto de una serie de políticas que han imperado en Colombia desde hace más de 25 años; en 1990 en el país se importaban 700 mil toneladas de alimentos, en 2015 esta cifra ascendió a 12 millones de toneladas. Según la Sociedad Agropecuaria de Colombia, el agro nacional en los últimos 15 años ha incrementado sus exportaciones sólo un 4,8%, mientras que las importaciones crecieron un 107%.

Desde la globalización de la economía colombiana con Barco, el país inició con una serie de concesiones comerciales y arancelarias, que se magnificaron con la Apertura Económica de Gaviria, materializadas en sus 5 reformas estructurales: la arancelaria, la cambiaria, la tributaria, la de comercio exterior y la de inversión extranjera. En este periodo, se privilegian los cultivos tropicales como el café, el cacao y el banano, por encima de los cultivos de tipo transitorio, como los cereales y oleaginosos, productos necesarios en la dieta básica de una persona. Una decisión que favorece los mercados internacionales como los de Estados Unidos y los países miembros de la Unión Europea, puesto que este tipo de productos, no representan ningún tipo de competencia.

En la década de los 90, con las políticas de la “apertura”, se lesionó gravemente el sector agrícola e industrial nacional, se da una serie de privatizaciones y recortes en la inversión social. Esta serie de medidas, son la puesta en marcha de las directrices de los Estados Unidos a través del consenso de Washington, que tienen como resultado, en 1999 la peor crisis que el país había afrontado hasta ese momento, la economía colombiana decreció un 4,5%, según el registro económico nacional.

Aún con estos resultados, a través del Plan Colombia, Estados Unidos da nuevas orientaciones sobre aspectos económicos para solucionar la crisis, que ellos mismos provocaron con su modelo, y que el gobierno colombiano, se compromete a realizar en los llamados Acuerdos con el Fondo Monetario Internacional. Estas recomendaciones ahondan en la necesidad de profundizar el cultivo agrícola de productos tropicales; facilitar las importaciones, y con ello, los Tratados de Libre Comercio; privatizaciones y modificaciones en sectores estratégicos; pero sobre todo, favorecer el ingreso masivo de capital extranjero. Además, insiste en la necesidad de disminuir el gasto del Gobierno, para garantizar el pago de los préstamos y créditos, que le permitirían al país “rescatar” su economía.

El campo colombiano ha sufrido estas orientaciones fuertemente. Entre 2002 y lo que va del 2016, es evidente el declive en el que se encuentra el sector agropecuario. Los Tratados de Libre Comercio y el Agro Ingreso Seguro de Uribe, donde el sector campesino no fue propiamente el más favorecido, con más TLC’s, insumos altos y las semillas certificadas de la ley 970/2010, Juan Manuel Santos solo ha incrementado la crisis.

Colombia adecuó todo su aparato productivo a las necesidades extranjeras. El sector energético por ejemplo, cambia su legislación. Y, como resultado de estos ajustes, más del 50% de inversión extranjera entre 2000 y 2014, estuvo destinado a la explotación minera y petrolera. Colombia, en los últimos años se convirtió en un país mono productor minero-energético, una práctica que no es apropiada para el país y que además, se ha realizado de manera indiscriminada, dejando a un lado las consecuencias ambientales.

A Pesar de seguir al pie de la letra las instrucciones, el país no superó la crisis, sino que ahondó en ella. Esta situación en 2013 genera un paro cívico nacional agrario, debido a la gravedad de la situación nacional. En medio de las distintas manifestaciones se dieron acuerdos con el gobierno nacional. En este contexto, surge Dignidad Agropecuaria, una organización que busca el desarrollo del campo nacional. En Colombia sucede algo particular, y es que se debe obligar al Estado a cumplir con los pactos que se compromete a realizar. Los acuerdos logrados en el paro no se cumplieron, esta es la razón del actual paro agrario.

Dignidad Agropecuaria, comprendió que la crisis agraria es producto de la política colombiana, y no una problemática de carácter coyuntural, por lo que es necesaria una reestructuración de fondo. Esta organización, en conjunto con varios gremios, asociaciones, y sectores sociales y políticos, está promoviendo un Referendo por el Agro Nacional, que busca modificar los artículos 64, 65, 66 y 100 de la Constitución Política. El objetivo principal, es lograr que el Estado garantice la soberanía y la seguridad alimentaria del país, mediante la protección y fomento de la pequeña, mediana y gran producción nacional agropecuaria; la renegociación de los TLC’s; y la promulgación de una Ley de Agricultura Familiar que garantice una vida digna y un desarrollo a partir de formas de economía propias.

Los campesinos colombianos, están luchando por mejores sus condiciones de trabajo, por la producción nacional, por la seguridad y soberanía alimentaria de todos nosotros, esa que el Estado debería garantizar. Nosotros podemos contribuir al desarrollo del agro y del país, apoyemos esta iniciativa. Por los campesinos colombianos, yo firmo El Referendo por el Agro Nacional.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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