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Santos prohibe preguntar por Electricaribe

Evelio Daza Daza*, Valledupar, octubre 6 de 2014

Después del sonado debate que promovió el Representante “Ape” Cuello contra la empresa Electricaribe, que de Caribe solo tiene el nombre y que no debería usarlo, se evidenció la descarada manguala del Gobierno con este monopolio de la comercialización de la energía, y con ello quedó colgado del imaginario popular un profundo sentimiento de inconformidad que se trastocaba en un decaimiento espiritual frente a la posición asumida por nuestro Presidente, a través de su voceros en el Congreso, máxime aun, cuando era de público conocimiento por la opinión pública la promesa electoral que había hecho el mandatario precisamente aquí en Valledupar en pleno fulgor de una manifestación política en la plaza legendaria del Primero de Mayo, donde hizo un anuncio político que estremeció a los miles de asistentes que masivamente acudían a dicha manifestación cuando irrumpió la monotonía que se vivía en esos momentos con un grito de guerra donde de manera severa anunciaba lo que la gente quería escuchar “ELECTRICARIBE CAMBIA O LA CAMBIAMOS”.

La afirmación no podía ser más estremecedora, comprometedora y cargada de un profundo mensaje prometeico, salvador, frente a la caótica situación que padecemos los usuarios de Electricaribe.

Las apuestas se dispararon, y de qué manera, y no era para menos. Una afirmación con tanta contundencia en boca del Presidente Candidato generaba una ola demasiado fuerte de optimismo frente a la angustiosa situación que encontraba en este anuncio la esperanza redentora con visos del Mesías que la sociedad del caribe estaba esperando.

Por eso Ape Cuello manipulaba a su antojo el compromiso político que se esperaba había adquirido el Presidente con la Costa Atlántica. Y lo hacía de una forma muy sagaz y de mucha audacia que fortalecía su férrea posición en contra del monopolio energético. Y estaba en todo su derecho explotar al máximo la obligatoriedad política del anuncio presidencial.

Pero después de escuchar la férrea defensa que los voceros encargados de vigilar a Electricaribe hacía de la misma, el ambiente de frustración nos contagiaba a todos.

A mí me hicieron cantidades de llamadas y me decían con razón no se presentaron. Con la defensa del Gobierno tenían. Pero por arte de magia el propio Santos creo la oportunidad de darnos la revancha en nuestro propio patio. En Valledupar. Y así fue.

El pasado sábado llegó y convocó a una rueda de prensa donde acudieron los medios de comunicación, pero un hecho insólito enrarecía el ambiente: Dentro disque de las reglas de juego acordadas con la casa de Nariño estaba proscripto y prohibido tocar tema alguno que no fuera el de la Paz, con lo cual se prohibía preguntar acerca de Electricaribe.

La situación era perpleja, por decir lo menos y escandalosa. Resultaba inaudito que los periodistas acordaran su propia mordaza entre las reglas de juego, cuando con ello se sacrificaba la posibilidad de preguntarle al Presidente sobre Electricaribe, dada la gran sensibilidad que el mismo tenían en la comunidad.

Y quién dijo miedo. Se alzó la voz discordante que rompía las reglas de juego y ponía en aprietos a Santos porque se atrevía a preguntar sobre el tema que él habilidosamente quería esquivar: Electricaribe. Y como gallo en la gallera, el Director del Semanario La Calle, Jesús Vargas irrumpió en la valla, y sin pedir permiso preguntó por lo que estaba prohibido preguntar. Por Electricaribe. El silencio invadía la sala. La extrañeza de Santos también y, en tono airado, según el Pilón, ripostó así: “¿Usted es periodista?, porque le recuero que yo lo soy y usted está cambiando las reglas de juego, le recuerdo que el tema a tratar aquí es otro”.

Qué bien que nuestro Director hubiera salido en defensa del Derecho Fundamental a la información por parte de la comunidad. Resultaba inaudito que Santos se fuera con la soga en los cachos. Había que interrogarlo sobre su promesa electoral al pueblo Vallenato que resultó ser una gran farsa. Así, y de frente, Santos despejaba cualquier duda. Electricaribe es intocable. Ante esta radical posición consideré que el interrogante que he venido planteando de manera constante acerca de quién controla a Electricaribe, carecía de sentido. Que el debate había servido para desenmascarar esta vergonzosa manguala, donde los órganos que formalmente deberían controlarla están a su servicio. Que la respuesta a mi pregunta favorita estaba dada.

A Electricaribe no la controla nadie. Todo lo contrario. Electricaribe controla al Estado Colombiano. Así las cosas, interrumpen mi sensibilidad acústica la terrible frase de la histórica novela de Ernst Hemingway “Por quién doblan las campanas”. Por los usuarios de Electricaribe. Valió la pena romper las reglas de juego en defensa de la sociedad.

*Coordinador Comité Cívico por la defensa de Valledupar. Columna poblicada en el Semanario La Calle.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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