Durante debate realizado en el Concejo Municipal sobre el Acuerdo No 039 de 2009, por medio del cual se autorizó a la Administración Municipal a conseguir préstamos por 164 mil 500 millones de pesos sobre vigencias futuras extraordinarias hasta el año 2019, (pues las ordinarias se comprometieron durante la administración anterior), quedó claro que este nuevo compromiso se hace para realizar, no solo las obras de “Interés Social” contempladas en el plan de renovación urbana de la comuna San José, sino para destinar de allí, casi 90 mil millones para la compra de tierras y la construcción de la llamada Avenida Colón.
En el mismo debate, la administración municipal no fue capaz de responder ninguna de las preguntas que formulara la concejala del Polo Democrático Alternativo, Adriana Arango. Y no podía ser de otra manera. Los estudios más recientes de la administración municipal para justificar la construcción de dicha avenida datan del año 2001. Sin mediar nuevos estudios ni mayor análisis, se pretende, con el manido argumento de que la avenida es “el progreso de Manizales” sobre-endeudar a la ciudad, como ya se dijo, en 90 mil millones de pesos para el -ahora llamado- Par Vial Avenida Colón.
Y eso es grave. No se pueden tomar decisiones de ese calibre, sin actualizar, analizar, ni conocer los efectos que sobre la movilidad vehicular en esa zona de la ciudad se dieron por el traslado de la administración municipal al edificio que hoy ocupa, la construcción del mejoramiento vial realizado en la Plaza Alfonso López, la descongestión causada por el traslado de camperos y chivas de servicio público al Terminal Veredal, el próximo traslado de la Terminal de Transportes al sector de los Cámbulos y, sobre todo, las necesidades reales de hoy y las proyecciones del tráfico vehicular a 50 años, como afirma la administración.
¿Es realmente necesario hacer el par vial, a escasas cinco cuadras de la Avenida del Centro, que ya está descongestionada? Un par vial que tendrá escasamente 3700 metros y cuya construcción obligará, prácticamente, el despojo de casi 700 propietarios y el desalojo de más de 1200 familias habitantes de los predios que se requerirán para las vías.
¿Es acaso necesaria la construcción de un par vial que comenzando en la Calle 31, irá por la carrera 11 hasta Campo Hermoso (Calle 18) y se devolverá por la carrera 13 hasta el sitio de partida? ¿Es necesario este par vial de tres carriles en cada sentido, 500 metros de empalmes con vías existentes, un intercambiador vial tipo glorieta con accesos elevados, dos puentes de 60 metros de luz y un acceso a desnivel de 100 metros en la Avenida del Centro? ¿Cuántos vehículos requieren de esa vía? ¿A cuántas nuevas urbanizaciones, familias, empresas y comercios atenderá el par vial? ¿Llegará a nuevas áreas de expansión urbana? ¿Cuántas viviendas nuevas se construirán? ¿O, sólo atenderá las áreas ya existentes? ¿Será acaso que las vías que hoy existen no son suficientes para atender la movilidad del sector?
¿Es en verdad necesaria la construcción del Par Vial? o por el contrario, de lo que se trata es adelantar un proceso de renovación urbana que tiene como finalidad tomar dichas tierras para que especuladores del suelo, camaleones del gran capital financiero, y grandes urbanizadores, dispongan de nuevas áreas para hacer negocios, con base en la expropiación, o compra a menos precio, que la alcaldía impondrá a los habitantes tradicionales de este sector de Manizales.
La mayoría del Concejo Municipal aprobó el endeudamiento a sabiendas de que el mismo no es para adelantar programas de vivienda de interés social, -porque estas las harán los urbanizadores privados-, si no porque, como lo señala la exposición de motivos, “La construcción de este desarrollo vial es elemento detonador de las demás unidades de actuación urbanística”, es decir, el “cebo”, que permita el desarrollo del proyecto y de los negocios que vienen pegados al mismo.
Las “demás unidades de actuación urbanística” están referidas a lo que se conoce como el Macro Proyecto de Renovación Urbana de la Comuna San José que, gracias al Par Vial Avenida Colón, aspiran a desarrollar. Dice la administración, que de no construirse esta suntuosa e innecesaria Avenida, no se dispondría de las tierras suficientes para desarrollar la llamada Vivienda de Interés Prioritario VIP -que contará con recursos nacionales- y menos tendrían la posibilidad de desalojar a los habitantes del sector de La Avanzada para construir las Viviendas de Interés Social VIS.
No nos llamemos a engaños, de lo que se trata es de construir la Avenida Colón para, en el proceso, expropiar a los pobres que allí habitan y una vez estos pierdan sus tierras y sus casas, se le vendan las tierras al capital privado para que construya las viviendas -que ya no habrán de ocupar quienes hoy viven en esos barrios- sino quienes las puedan comprar.
Si de verdad se tratara de resolver el problema de seguridad y vivienda de las más de mil 500 familias que habitan en las zonas de riesgo de la comuna, lo que debe hacerse es un programa para trasladarlos, en las mejores condiciones, a áreas en las que se construyan viviendas dignas y gratuitas -que no bloques de apartamentos de escasos 42 M2-. Para eso podrían destinarse, buena parte o todos los 90 mil millones de pesos que quieren invertir en el par vial.
¿Por qué no desarrollar también un programa de mejoramiento de vivienda y entorno de las áreas deprimidas de la comuna, de construcción de parques y zonas de esparcimiento, de equipamiento urbano y arreglo de vías y andenes, que sin arrojar a nadie de su entorno, logré mejores condiciones de vida para los habitantes de la comuna?
Finalmente hay que preguntarse, ¿Existe realmente un problema de movilidad en ese sector de la ciudad? Si es así, dónde están los estudios que lo prueben. Valdría la pena saber si en esa zona de la ciudad, después de los desarrollos viales realizados, se requiere o no la construcción del Par Vial Avenida Colón. Por ahora, lo único claro en las exposiciones y documentos de la Alcaldía Municipal, es la urgencia de empezar ya la construcción de la Avenida y con ella la expropiación de los que la habitan desde hace muchos años.
Oponerse a este programa de expropiación masiva de los ciudadanos, no es oponerse al progreso de la ciudad, es oponerse a que con el pretexto de renovarla urbanamente, terminen “renovándola socialmente”. La experiencia vivida por las más de 400 familias que habitaban la Alta Suiza, así lo prueba. ¿Cuántas familias –de sectores populares todas ellas- quedaron allí después del proceso de renovación urbana? Ni una.
Quienes hoy tienen sus ahorros y su vida en la comuna San José están expuestos a que les suceda lo mismo. Por eso les decimos, aprendan de la nefasta experiencia de la Alta Suiza. No se dejen engañar. Organícense, defiendan sus terruños, no se dejen sacar. A eso los invitamos y en eso los acompañamos.
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