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Se repite el fracaso del modelo económico neoliberal

Transcripción de la intervención del senador Jorge Enrique Robledo, plenaria del Senado, 1º de septiembre de 2015

El dólar caro nos sirve, como prueba reina, para entender por qué ha fracasado el modelo neoliberal. Se encarecen la deuda pública y las importaciones, aumenta el déficit fiscal, se recorta el gasto público y pueden quebrarse las empresas en dólares. Y todo en medio de una crisis económica global. Los distintos gobiernos se dieron el lujo de destruir el agro y la industria porque entraban hartos dólares de los commodities mineros y entraba además inversión extranjera y deuda externa. Y frente a la crisis, la noticia es que les van a pegar un mazazo al azúcar y a la panela, a 2.5 millones de colombianos que viven de ellas. El déficit de la cuenta corriente es en últimas el problema que dispara la devaluación. Las trasnacionales remitieron al exterior en los últimos doce años 141 mil millones de dólares: por cada cien dólares que invirtieron sacaron 115. Por una deuda externa que asciende hoy a 101 mil millones de dólares, el país ha pagado 131 mil millones de dólares. La crisis se va a pagar con más pobreza y desempleo.

Lo único que es más errado que la política del Ministerio de Hacienda es el propio modelo económico. Aquí hay problemas de malas orientaciones de detalle, pero el problema de fondo es que hay un modelo económico que no funciona. Vuelve a fracasar como fracasó en 1999. Me voy a detener en ese tema. Y en ese sentido les caben responsabilidades a todos los gobiernos desde 1990, a todos.

La gente se pregunta: y por qué está el dólar tan caro. Una devaluación del 60 por ciento, de las más altas del mundo. Sobre el tema quiero hacer tres comentarios. Primero, el dólar caro prueba la gravedad de lo que está pasando, es como una prueba reina. Pero además, el dólar a ese precio es en sí mismo un problema, que nos sirve aquí, primero, para señalarlo y, segundo, para caer sobre las causas, que es lo que más nos tiene que interesar en el debate, comprender cómo es que fracasa el modelo neoliberal.

Sobre lo primero. Es obvio que si yo tengo que pagar 50 mil millones de dólares el año, que es más o menos lo que valen las importaciones, y los tengo que pagar con dólar de 3 mil o más pesos, cuando antes los pagaba con cambio a 1.800, el hecho trae consigo el empobrecimiento general de los colombianos y todo tipo de problemas a los consumidores e incluso a la propia economía. No es solo un problema de encarecimiento de las importaciones. Es que tenemos más de 100 mil millones de dólares de deuda externa. No es entonces lo mismo pagarla a 1.800 que a 3.000. De esa deuda externa, aproximadamente 60 por ciento es pública y 40 por ciento privada. La pública, golpea las finanzas del Estado, aumenta el déficit fiscal y reduce el gasto público, y la privada, crea problemas graves, incluso quiebras, a no sé cuántas empresas endeudadas en dólares. Estamos en sí mismo ante un problema grave, agravado además por la crisis económica global, que también nos afecta de muchas maneras.

Es segundo término y lo más interesante. ¿Qué nos demuestra esta devaluación disparada? Señalemos primero que esta es una crisis con las mismas causas últimas de la de 1999, o sea, el país ha caído durante los últimos 25 años en dos crisis graves y ha tenido un crecimiento económico mediocre y si es en el promedio, ni se diga. Ahora, ¿por qué está caro el dólar? Muy sencillo, está caro porque es escaso, hay pocos dólares frente a las necesidades del modelo económico. ¿Y por qué el modelo económico no es capaz de generar los dólares que se necesitan para que no suceda esta devaluación que estamos presenciando? Porque el país importa en exceso bienes y servicios. Estamos comprando más que lo que deberíamos porque estamos reemplazando el trabajo nacional por el trabajo extranjero. Y exportamos poco, porque ningún gobierno es capaz de ofrecerle ni al agro ni a la industria posibilidades de competitividad. Los gobiernos aquí no hacen más que regañar a los productores pero no les resuelven sus problemas.

Esto se sabía desde siempre, es el mismo debate de 1990. Pero qué ocurre. Nos dijeron: no se preocupen, que aquí con deuda externa y con inversión extranjera vamos a resolver lo que la economía nacional no es capaz de producir. Y efectivamente así sucedió un tiempo durante los noventa y sobre todo con el superciclo de los commodities, los precios altos de la minería. Se dieron el lujo de destruir agro y de destruir industria porque entraban hartos dólares de los commodities y entraba inversión extranjera y deuda externa. Al final de mi intervención voy a dar las cifras. Aquí intentaron tapar la destrucción del aparato productivo colombiano con inversión extranjera, con bonanza minera y con deuda externa. Con un agravante: permitieron que la enfermedad holandesa se tomara la economía nacional. Hoy, de acuerdo con las declaraciones del ex ministro Oscar Iván Zuluaga, y lo que ha tenido que reconocer el propio gobierno, ya no hay duda que sí se reevaluó la moneda y sí hubo enfermedad holandesa.

Qué va a pasar hacia adelante. Andan con el cuento de que se van a disparar las exportaciones. Ojalá fuera así. Muchos abrigamos reservas y falta ver qué va a pasar en el mediano plazo, pero en el corto plazo aquí lo que hay es una crisis profunda. Ya Eduardo Sarmiento Palacio ha señalado con toda precisión que el volumen de las importaciones que tienen que ver con las exportaciones es muy alto y que falta ver si es cierto que el estímulo vaya a ser tan grande como prometen. De paso le digo, ministro Cárdenas, que el doctor Eduardo Sarmiento les ganó el debate a los neoliberales en toda la línea. La derrota ideológica es completa. Pero además, no hay oferta exportable porque ustedes destruyeron el agro y la industria. Los mercados internacionales tienen dueños. No es cierto que llegue Colombia y de inmediato todo el mundo sale corriendo. No, no es así. Y los demás países también están devaluando. Y hay una crisis mundial. O sea que la idea de que rápidamente vamos a resolver los asuntos no se ve clara. Que en el mediano plazo algo pueda suceder, no se sabe. Pero en el corto plazo lo que hay son problemas y grandes. Absurdo que se nieguen y se quieran ocultar.

Todo esto nos va a generar una crisis social grande. Recordemos 1999: tasas de desempleo hasta del 20 por ciento, pobreza disparada, burbuja especulativa en el sector inmobiliario y que después se reventó, en fin. Y hoy tenemos también una burbuja en el sector inmobiliario y falta ver qué va a pasar. Ya estudios de personas como Hernando José Gómez, para el PNUD, y digamos que él es afecto a las posiciones del ministro de Hacienda, han señalado, y antes de que se disparara la maxidevaluación. A final del año pasado dijo que con la caída de los precios del petróleo venía la caída de la industria, la caída del agro, la caída del producto, el aumento del desempleo, la disminución de la clase media. Es en esto en lo que nos tienen embarcados. Es el momento que el país está viviendo. En el largo plazo ya veremos, pero esta es la realidad que estamos mirando. Lo que comprobamos al final es lo que muchos hemos advertido durante años: el modelo no funciona. Y no es posible que funcione después de destruir la capacidad de ahorro interno y acabar con el trabajo nacional e informalizar la economía que porque los gringos y los extranjeros con su ahorro y sus inversiones nos van a salvar. No funciona, ministro, usted lo sabe, no funciona en definitiva.

Pero qué es lo peor. Que lo que hoy sucede ya se preveía desde hace por lo menos un año o más, porque los precios del petróleo están cayendo desde hace rato. Sin embargo, el presidente Santos, en el Plan de Desarrollo, e incluso ahora que estalló la crisis, nos afirma que todo sigue lo mismo. Hoy la noticia es que, frente a la crisis, le van a pegar un mazazo al azúcar y a la panela, a 2.5 millones de colombianos que viven de ellas, y eso les parece una genialidad. Aquí los asuntos solo van a terminar de complicarse.

Permítanme dar unas cifras concluyentes. Bonanza minera, que se terminó dilapidando: petróleo, 2003 a 29 dólares, 2008 a 98, 2012 a 112. Carbón, 2003 a 34 dólares, 2008 a 122, 2012 a 84. Níquel, 2003 a 9.629 dólares, 2008 a 37 mil, 2012 a 17 mil. La bonanza, como se aprecia, benefició a los dos últimos Presidentes de la República. Y hubo enfermedad holandesa desde esos días. Precios del dólar: 2003 a 2.887; 2010 a 1.897. Resulta evidente que la enfermedad holandesa, que hoy está o que estuvo presente hasta hace unos meses, viene desde esos días.

El déficit de la cuenta corriente es en últimas el problema que dispara el fenómeno de la devaluación, y lo tenemos desde 2001. No ha habido un solo año en que no haya estado presente el desbalance económico del país en relación con el mercado mundial y con los negocios internacionales. No ha habido un solo año en que hayamos vencido en la competencia. Y no es raro, miren un solo dato. El déficit de la balanza industrial fue en el año 2000 de 4 mil millones de dólares y el año pasado de 4.384 millones de dólares. Y los ministros siguen cacareando que son amigos de la industria. Y miremos qué ha pasado con el agro. No hay déficit agrícola, pero las importaciones entre 2012 y 2014 de bienes que se habrían podido producir en Colombia valieron 53 mil millones de dólares. Un fenómeno que también dispara la tasa de cambio.

Nos dijeron que todo se iba a resolver con inversión extranjera. Y sí, subió, desde el 2002 al 2014 pasó a 120 mil millones de dólares. ¿Pero saben cuánto remitieron las trasnacionales al exterior? 141 mil millones de dólares. Por cada cien dólares que invirtieron sacaron 115. Es parte del problema. La inversión extranjera no es la panacea que nos presentan, sino todo lo contrario. Y también nos dijeron: no se preocupe, senador, con deuda externa salimos adelante porque hay mucho dinero en el mundo. Veamos: 2002, deuda externa total, 36 mil millones de dólares. ¿Y qué pasó en el 2014? Subió a 101 mil millones de dólares. ¿Y cuánto hemos pagado por ella en ese lapso? 131 mil millones de dólares, el 30 por ciento más de lo que nos prestaron.

Concluyo preguntando: ¿por qué los medios internacionales hablan tan bien del doctor Cárdenas y el gobierno nos lo da como prueba reina? Porque aquí se está haciendo lo que dicen los grandes poderes internacionales. Tendrían que ser muy desagradecidos para criticar a quienes les están copiando la cartilla al pie de la letra.

Qué es lo peor que se nos viene. ¿Quién va a pagar la crisis? La decisión está tomada y es también de la cartilla neoliberal. Se va a pagar la crisis disminuyendo el consumo nacional, o sea, con pobreza y desempleo, para que en esa medida disminuyan las importaciones y el país pueda entonces atender sus requerimientos externos, es decir, sus compromisos con los magnates extranjeros.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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