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TESIS PARA EL VI CONGRESO DE LA CUT PRESENTADAS POR EL POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO

Bogotá, julio de 2014

I . UNA SITUACIÓN INTERNACIONAL CONVULSIONADA

El mundo está convulsionado. Posiblemente en Colombia y América Latina no se sientan tan cercanos sus efectos, pero sí en Europa, Asia y África. En la Primera Guerra Mundial, de la cual se están cumpliendo cien años, con dificultad nos llegaban a América Latina noticias de una prensa escrita de muy reducida circulación. En la Segunda, Colombia participó alineándose con los Aliados, mientras que países como Brasil y Argentina mantuvieron una neutralidad favorable al Eje fascista. La Guerra Fría se acercó más al Continente con la disputa entre las dos superpotencias y el control soviético sobre Cuba a noventa millas de Estados Unidos. Con la crisis de los misiles, la situación estuvo a punto de convertirse en una grave conflagración. La invasión de Estados Unidos a Irak y Afganistán hace más de once años, con la colaboración de algunos países europeos, destruyó ambos países sumiéndolos en el caos. El conflicto palestino-israelí, que dura más de medio siglo, fue producto del robo estadounidense de los territorios árabes milenarios para entregárselas a los judíos al fin de la Segunda Guerra Mundial. No menos dañinas han sido para los pueblos las recientes intervenciones militares de Estados Unidos y la OTAN en Libia y Siria. Los colonialistas europeos dejaron postrado el continente africano después de saquearlo durante un siglo. Y en Europa se producen amenazas de un conflicto de consecuencias impredecibles en Ucrania y Crimea.

Resulta asombroso que la geografía política de Europa haya cambiado en forma radical tres veces en el último siglo. Con la paz de Versalles en 1919, que dio fin a la Primera Guerra Mundial, desaparecieron el imperio austro-húngaro, el imperio alemán, el imperio ruso y el imperio otomano, para conformar otra Europa, en la que ya aparece la Unión Soviética, después de la Revolución Bolchevique de 1917 http://online.seterra.net/es/ex/39. Terminada en 1945 la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética construyó el Bloque Socialista, con sus treinta repúblicas asociadas y ocho países, que terminó poniendo bajo su control. Pero con la Perestroika de Mijaíl Gorvachov y la caída del Muro de Berlín en 1989, la Unión Soviética acabó de descomponerse, setenta años después de su conformación, dando origen a catorce países nuevos en Eurasia. Allí surgió una nueva Europa, totalmente distinta de la del Tratado de Versalles y de la del acuerdo de los Tres Grandes —Roosevelt, Churchill y Stalin— en Yalta, al final de la Segunda Guerra Mundial http://espanol.mapsofworld.com/cont....

En este momento Ucrania y Crimea se constituyen en el centro de un nuevo conflicto mundial. Allí Estados Unidos y la Unión Europea están agrediendo a Rusia desestabilizándole su zona de influencia con golpes de Estado y subversiones. Una y otra han sido centro de conflictos históricos en los últimos dos siglos, el más grave de los cuales fue el intento de Hitler de tomarse a Rusia para apoderarse del mundo. Crimea, en donde fondea la flota rusa de guerra, ya se separó de Ucrania, declaró su independencia y hace parte de Rusia. Es el Mar Negro, por donde Rusia sale al Mediterráneo y al Océano Índico. Ucrania afronta la lucha interna de las provincias orientales de mayoría rusa con las occidentales controladas por Estados Unidos. Kiev, antaño centro industrial de la Unión Soviética y hoy capital de Ucrania, está atravesando una grave crisis económica http://www.principiamarsupia.com/20.... Este conflicto se constituye hoy en el principal escenario de la lucha por la hegemonía mundial. Mientras intenta recuperarse de su crisis económica, Estados Unidos trata de detener las pretensiones rusas de recobrar un papel decisivo en la arena mundial. Se trata de contradicciones interimperialistas. Por ahora el conflicto no ha alcanzado toda su dimensión mundial debido a que el 30% del gas de Alemania, Francia e Italia proviene de Rusia y casi la totalidad del de los países escandinavos. No parece que Europa se arriesgue a una guerra con Rusia en esas condiciones, más allá de una cuantas escaramuzas económicas. Está por verse.

En el Medio Oriente los conflictos más graves son los de Siria y Palestina. En Siria, grupos rebeldes aupados por Estados Unidos y la Otan se enfrentan al gobierno constitucional y legítimo y destruyen el país. Allí también se escenifica el conflicto entre las superpotencias mundiales. Está en juego el acceso a las zonas petroleras de Arabia Saudita, Irak, Irán y la cuenca del mar Caspio. Los imperialistas europeos intervienen en toda la zona, desde Libia, Túnez y Egipto hasta Siria y se coluden con el imperialismo estadounidense http://www.guerraeterna.com/5-000-a.... Ya lo hicieron en Irán y Afganistán, en uno de los engaños más vergonzosos de la historia reciente. De todas maneras, el imperialismo norteamericano cuenta con una punta de lanza en Israel, desde donde amenaza a la región. Tras la caída de la Unión Soviética, Estados Unidos ha creado una red de más de setecientas bases militares por todo el mundo http://www.globalresearch.ca/la-red... para salvaguardar sus intereses imperialistas. En medio de esta convulsionada situación mundial se ha conformado el grupo de los BRICS —China, Rusia, India, Brasil y Sudáfrica—, de extensiones inmensas y gran población, de cuyo futuro puede depender la situación mundial. Estos cinco países le están ofreciendo férrea resistencia a los intereses hegemonistas de Estados Unidos, coordinan acciones en el comercio y las finanzas e incluso en lo militar y se erigen como una talanquera para las andanzas y vandalismos del imperio gringo. Se calcula que en quince años el PIB de China superará el de Estados Unidos e igualará el de los seis países siguientes http://es.wikipedia.org/wiki/BRICS.

La disputa por el control mundial de los mercados, el comercio y la producción estratégica de materias primas y energéticas es el marco en que se desenvuelve desde 2008 la crisis económica de Estados Unidos, crisis de la que aún no se ha recuperado; la crisis de la Unión Europea, cuya única ganadora es Alemania; la decisión de Rusia de recuperar su papel de potencia económica y militar; la paulatina consolidación de China como primera potencia industrial y la consolidación de las economías emergentes de los BRICS. Esta puja incluye el control del sistema financiero internacional como instrumento de sojuzgamiento de las naciones dominadas por las superpotencias: el FMI, el BM, El Banco Central Europeo, el BID y cuanta agencia multilateral se mueve en los cinco continentes. El Consenso de Washington sigue siendo el instrumento de dominación imperialista preferido por los gringos para la aplicación del recetario neoliberal que abarata la mano de obra, quiebra por todas partes la producción nacional y saquea los recursos naturales y el trabajo de la naciones.

El Continente americano ha venido siendo testigo de importantes procesos en países que han marcado distancia con Estados Unidos y con el Consenso de Washington y han im-pulsado modelos de desarrollo diferentes al neoliberal, como es el caso de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina y Uruguay, que han reforzado además la integración regional con el Mercosur, el ALBA y el Celac, instituciones que no pocas veces han sido víctimas de los ataques e intentos de desestabilización por parte del imperialismo, los organismos multilaterales, la OMC y el capital financiero. Respaldamos estos proce-sos y rechazamos cualquier intento de intervencionismo en sus asuntos internos.

Colombia se ha constituido en país estratégico para Estados Unidos en su patio trasero, donde ya algunos gobiernos de corte democrático y nacionalista amenazan sus intereses y resisten su dominación. Junto con los gobiernos de México, Perú, Chile y Guatemala, entre otros, Estados Unidos intenta enfrentar la pérdida de influencia lanzando políticas económicas que le permitan recobrar la hegemonía absoluta en la zona. Ejemplo de ello son la Alianza Pacifico, el fallido ALCA, la política antidrogas y la cruzada antiterrorista, entre otras. El mundo avanza hacia una confrontación de carácter y consecuencias impredecibles, por lo cual cada vez será mayor la injerencia del imperialismo norteamericano en nuestros asuntos internos. Corresponde a la clase obrera y a los demás sectores democráticos constituirse en barrera de resistencia para impedir que el gobierno de Santos profundice la entrega de nuestra soberanía, nuestros recursos y los intereses de la nación. Para lograrlo habrá de echar por tierra la relación de dependencia del gobierno imperialista de Estados Unidos, adoptar un modelo de desarrollo económico y social que corresponda a los intereses de la nación y el pueblo, relacionarse en pie de igualdad con la comunidad internacional y favorecer la integración latinoamericana, tal como lo plantea el Ideario de Unidad del Polo Democrático Alternativo.

II. SITUACIÓN NACIONAL

La situación económica, social y política que vive el país no puede ser más desalentado-ra para la inmensa mayoría de los colombianos. Los informes de la ONU nos colocan como el tercer país de mayor desigualdad de Latinoamérica. La informalidad laboral oficialmente llega al 70% de la población económicamente activa. Se le niega a la ciu-dadanía el derecho a la salud para brindarles a las EPS jugosas ganancias a costa del bienestar de millones de personas. El derecho a la educación es puesto en entredicho al acelerar la carrera privatizadora entregando a particulares la operación de escuelas, co-legios y universidades y degradando la calidad, tal como lo evidencian las pruebas in-ternacionales. Cada mes los servicios públicos se convierten en un dolor de cabeza cuando llegan los recibos con cobros y alzas excesivas en beneficio de los monopolios privados que los usufructúan.

El primer gobierno de Juan Manuel Santos profundizó el desastroso modelo económico neoliberal impuesto por Washington y legado por los gobiernos de César Gaviria, Er-nesto Samper, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe. Ya van 14 tratados de libre comercio firmados en contravía al desarrollo de la producción nacional industrial y agropecuaria. Santos ha legislado en materia financiera e inversión extranjera para satisfacer la insa-ciable voracidad de las multinacionales y los linces del gran capital. Ha feriado los re-cursos naturales, otorgando patente a la gran minería trasnacional para llevarse nuestras riquezas y de paso destruir el medio ambiente, las riquezas hídricas, la fauna y la flora. Las privatizaciones avanzan por doquier. Los activos que aún quedan en poder del Esta-do siguen en subasta para favorecimiento de monopolios nacionales y extranjeros. A los campesinos y productores agropecuarios se les burlan los acuerdos y se les responde con bárbaras represalias. El ministro Lizarralde sigue manteniendo una actitud de in-transigencia frente a los justos reclamos de campesinos y empresarios, abandonándolos a su suerte, mientras se empeña en el despojo de las tierras baldías de la altillanura para entregarlas a los grandes potentados, entre ellos el mismo ministro de Agricultura.

la CUT ratifica su rechazo al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y pugna por la no aprobación de nuevos tratados como el que está tramitándose en estos momen-tos con Corea. Junto con los empresarios y trabajadores afectados, continuaremos la labor de resistencia con #NoTlcCorea. Reafirmamos nuestra oposición al Plan de Ac-ción Laboral, PAL, firmado entre los presidentes Obama y Santos, por considerarlo una injerencia indebida en nuestros asuntos internos y porque está probado que los tratados de libre comercio funcionan sobre la base de del abaratamiento de la mano de obra, tal como lo probó el seguimiento realizado por las centrales obreras de los dos países. En resumen, de forma unánime el Comité Ejecutivo ratifica el rechazo al TLC con Estados Unidos y no acepta el PAL como solución a los daños que el TLC les causa a los traba-jadores. Seguiremos, eso sí, en unidad de acción con el sindicalismo norteamericano, haciendo las actividades que permitan desnudar los graves daños que esos leoninos tra-tados le causan a la economía del país, la consecuente destrucción del aparato producti-vo nacional y el sometimiento a esclavizantes condiciones laborales, todo en favor de las multinacionales y el imperialismo.

Con la firma de Santos y del ministro Rafael Pardo, el gobierno expidió los Decretos 089 y 160 de febrero de 2014, presentándolos como producto de la concertación con las centrales obreras. Nuevamente denunciamos que ambas normas fueron expedidas de manera unilateral, no resuelven el reconocimiento pleno a la negociación colectiva y promueven el paralelismo sindical. Es una forma de usar la fementida concertación para engañar y golpear a los trabajadores en favor de patronos y gobierno. Prueba de ello son las actas de dichas reuniones, donde consta nuestro absoluto desacuerdo.

La informalidad laboral sigue en aumento, producto de la destrucción del aparato pro-ductivo, infame situación que niega los derechos laborales y las libertades sindicales desconociendo normas laborales y los Convenios de la OIT. Es condenable la execrable práctica de transformar las CTA en Sociedades por Acciones Simplificadas, SAS, o convertirlas en falsos contratos sindicales para dar la imagen de libertad, negando de paso la negociación colectiva. La situación de la contratación colectiva es especialmente calamitosa en el sector de los trabajadores estatales. En las entidades de orden territorial y nacional se han presentado este año más de cien pliegos de peticiones sin que se vis-lumbre acuerdo en la mayoría de negociaciones, lo cual muestra la negativa del go-bierno a cumplir los Convenios 151 y 154 de la OIT.

En materia de derechos humanos la impunidad en los asesinatos de casi tres mil sindica-listas en los últimos 20 años sigue siendo superior al 94% en casos de homicidio y del 99% en casos de amenazas. Si bien el índice de asesinatos ha disminuido en los últimos años, las agresiones se ha incrementado notoriamente. Hay toda una campaña de perse-cución al movimiento sindical, reflejada en tasas bajas de afiliación sindical (exigua 3.8%) y una cobertura de negociación colectiva de solo 387 sindicatos en 2013. Agrava la situación la desprotección a los dirigentes, a quienes se les vienen retirando los es-quemas de protección sin justificación alguna.

LA REELECCIÓN DE SANTOS

Fue en este marco en el que se desarrolló la contienda electoral por la Presidencia de la República. El espectáculo en la primera vuelta no puedo ser peor. Las cuatro candidatu-ras que representaron al establecimiento emularon en una competencia para ver cuál garantizaba de mejor manera el saqueo de nuestras riquezas naturales y la entrega al capital extranjero. Pero no contentos con esta felonía, los dos que pasaron a la segunda vuelta, el presidente-candidato y Óscar Iván Zuluaga, protagonizaron un escándalo bo-chornoso que pone al descubierto lo putrefacto de la dirigencia política colombiana, que no se para en pelos para llegar de cualquier manera a la Casa de Nariño. A Santos se le vio enredado con dineros del narcotráfico, producto de las andanzas de su asesor de campaña, JJ Rendón, y a Zuluaga embadurnado con un nuevo escándalo de intercepta-ciones y espionaje ilegal que provocó la renuncia de su jefe de campaña, Luis Alfonso Hoyos. Aún falta mucho por saber de las andanzas de quienes nos malgobiernan, pero solo este hecho basta para entender que con personajes como estos no es posible que Colombia salga adelante.

Con Juan Manuel Santos reelegido, seguirán aplicándose políticas retardatarias en todos los sectores, tal como está plasmado en su programa de derecha. En contra del interés nacional, Santos continuará otorgando onerosos privilegios a la inversión extranjera en la gran minería, el sector financiero, las grandes obras de infraestructura, los servicios, la agricultura y la ganadería, la educación, la salud y demás renglones de la producción y los servicios. Y su gobierno seguirá estrangulando a los productores e inversionistas nacionales.

El segundo cuatrienio de Santos hará recrudecer los males producidos por 25 años de neoliberalismo y libre comercio, que han caído como desgracia para la inmensa mayo-ría. Los primeros pasos del mandatario reelegido así lo hacen prever. Hizo hundir el proyecto de ley que revivía las horas extras, volvió a hacer aprobar la Alianza Pacífico, prepara una nueva reforma tributaria para apretar aún más las clavijas a los sectores medios de la población, se propone reformar la justicia para hacerla más injusta y anun-cia una reforma a la educación superior para entregarla al lucro privado y a la degrada-ción académica y científica.

Colombia reúne las condiciones materiales para ser una nación pujante y próspera, pero para ello es requisito indispensable reconquistar la soberanía, salir en defensa de la pro-ducción y el trabajo nacionales y elevar las condiciones de vida de la población. Las políticas definidas por Juan Manuel Santos para su segundo mandato y dictadas desde Washington no representan ninguna transformación profunda del país ni pugnan por cambiar el modelo económico que les arrebata a los colombianos sus más elementales derechos a la salud, la educación y el trabajo en condiciones dignas. Desde ya convo-camos a la nación y el pueblo a continuar con mayor fuerza, decisión y unidad la luchas de resistencia contra el gobierno santista, a redoblar los esfuerzos por acrecentar las movilizaciones que necesariamente se harán contra cada medida y consolidar la más férrea oposición a las políticas lesivas y antinacionales del gobierno de la unidad nacio-nal y sus aliados. La CUT debe empeñarse en juntar en un solo torrente de resistencia a la inmensa mayoría de colombianos por hacer del nuestro un país soberano y democrá-tico.

Las propuestas que los miembros del Comité Ejecutivo de la CUT, pertenecientes al Polo Democrático Alternativo le hacemos al VI Congreso están a tono con los puntos principales de nuestro Ideario de Unidad. Llamamos a los delegados a ratificar la defen-sa la soberanía y la independencia de nuestra nación frente a cualquier centro de poder extranjero. A rechazar la globalización neoliberal y sus instrumentos, los tratados de libre comercio, lo mismo que las imposiciones del gran capital financiero y sus institu-ciones internacionales de control.

A apoyar los procesos de solidaridad e integración de los gobiernos progresistas y de-mocráticos de América Latina y el Caribe, que enfrentan las imposiciones imperialistas.

A defender las relaciones diplomáticas, comerciales y culturales con todos los países del mundo, en pie de igualdad, sobre la base de la autodeterminación, el respeto mutuo y el beneficio recíproco, y, por ende, a rechazar el neocolonialismo de Estados Unidos y el saqueo de nuestros recursos naturales.

A apoyar la construcción de un nuevo orden mundial basado en auténticos valores de-mocráticos y en la protección y respeto de los derechos de los pueblos. A defender el multilateralismo en la búsqueda de soluciones justas a los antagonismos que surgen en-tre las naciones. A defender los derechos humanos y los pactos internacionales sobre defensa del medio ambiente, derechos laborales y protección de las mujeres y la niñez.

A combatir toda forma de racismo, xenofobia, exclusión social, agresión internacional, hegemonismo y explotación depredadora de los recursos naturales y los seres humanos.

Señalamos que la deuda pública externa e interna es la causa determinante de la crisis fiscal crónica que padece el Estado colombiano y que el FMI y el gobierno buscan re-solver mediante planes estructurales de ajuste y reformas tributarias cada vez más one-rosas para el pueblo. Rechazamos que la deuda sea utilizada por las instituciones inter-nacionales como instrumento de saqueo y chantaje contra Colombia o cualquier otro país, tal el caso de Argentina con los fondos buitres y los fallos de amañados tribunales internacionales.

DEMOCRACIA ECONÓMICA

Estamos por un modelo de desarrollo basado en el régimen de economía mixta, que respete la propiedad privada garantizando un crecimiento económico próspero, autóno-mo y soberano, dentro de la sostenibilidad ambiental y cultural, para beneficio de todos los colombianos y dirigido a eliminar las desigualdades. Estamos por la generación de riqueza con inclusión social.

Defendemos el patrimonio público y el fortalecimiento del aparato productivo nacional, el mercado interno y la adecuada inserción del país en la economía mundial. Exigimos que se acaben las importaciones que lesionen la producción y la economía del país.

Pensamos que el Estado debe intervenir, mediante políticas estatales crediticias de fo-mento, investigación científica, desarrollo tecnológico e inversión en infraestructura vial, para fortalecer la producción interna industrial, manufacturera, artesanal, agrope-cuaria, forestal y acuícola.

Sostenemos que el Estado debe jugar un papel de regulación y no renunciar a la propie-dad y gestión directa de los servicios públicos básicos y de los sectores estratégicos. Exigimos que sean suspendidas las privatizaciones y que se promueva la propiedad es-tatal sobre las empresas estratégicas para el desarrollo económico nacional.

Estamos por una política agraria que garantice la soberanía y la seguridad alimentarias y elimine la actual concentración de las tierras y los latifundios improductivos.

Estamos en contra de las prácticas monopolistas, de la usurpación de los derechos de campesinos y trabajadores y del abuso contra los pequeños y medianos productores.

Estamos porque el Estado recupere la soberanía en el manejo del endeudamiento públi-co, la banca central, la hacienda pública, el control de cambios y la fijación de arance-les.

Estamos por un sistema fiscal basado en impuestos directos y progresivos y que elimine los impuestos indirectos que afectan el consumo y la canasta familiar. Estamos resuel-tamente contra los privilegios tributarios que los gobiernos han otorgado a los grandes monopolios nacionales y extranjeros.

III. POLITICA INTERNACIONAL DE LA CUT

La CUT, a partir de la decisión de su V Congreso, ha venido actuando como afiliada de la Confederación Sindical Internacional, CSI, participando en su Congreso fundacional y en su primer y segundo Congreso realizados en Montreal y Berlín, respectivamente. También como afiliada a la Confederación Sindical de las Américas participando igualmente de sus Congresos de Ciudad de Panamá y Fox de Iguazú. Hoy la CUT es miembro de los Consejos Ejecutivos de la CSI y de CSA, manteniéndose al margen de los acuerdos que las originaron entre la CIOLS y la CMT a nivel mundial y de la ORIT y la CLAT a nivel continental. También tiene hoy la presidencia del COSATE, orga-nismo sindical dentro de la estructura de la OEA. Igualmente la CUT ha participado en calidad de invitada a los Congresos de la Federación Sindical Mundial, FSM, y otras organizaciones no filiales de la CSI, aplicando su política de relación amplia con el res-to del movimiento sindical mundial.

En este escenario internacional la CUT ha actuado y debe seguir actuando en el desarro-llo e impulso de las siguientes políticas:

1- Fortalecer su relación internacional con los sectores de la izquierda de-mocrática y aquellos que comparten la lucha y el combate a la globaliza-ción neoliberal dentro y fuera del movimiento sindical. 2- Contribuir a fortalecer una corriente de oposición mundial al libre co-mercio, los TLC, las imposiciones del Banco Mundial, el FMI, el BID y demás organismos multilaterales al servicio del capital financiero inter-nacional y las potencias económicas. 3- Defensa de la soberanía de los pueblos frente a las imposiciones del im-perialismo, las potencias económicas, las multinacionales y el sector fi-nanciero, entre otros. Defensa de los principios de pluralismo, clasismo, democracia, búsqueda de la paz y rechazo a las agresiones imperialistas. 4- Fortalecer la más amplia unidad de acción con las organizaciones sindi-cales hermanas y demás organizaciones sociales de los países con los que el gobierno colombiano ha firmado, tramita o negocia Tratados de Libre Comercio, y desarrollar en forma más efectiva la oposición a los mismos, obstaculizar su ratificación y crear observatorios para hacer seguimiento a los que están en ejecución. Esta unidad de acción con el carácter más amplio posible debe igualmente desarrollarse en el país dentro del mo-vimiento sindical y con otros sectores sociales, políticos y empresariales. 5- Continuar realizando la más amplia campaña de denuncia internacional sobre la violación a los derechos humanos, la libertad sindical y las liber-tades ciudadanas apoyándose en el movimiento sindical internacional, en organizaciones defensoras de derechos humanos y en la OIT, entre otras. 6- Fortalecer la relación y la unidad de acción del movimiento sindical del área andina a través de la Coordinadora de Centrales Sindicales Andinas. 7- Contribuir a la coordinación del movimiento sindical y organizaciones continentales a través de la CSA y la Alianza Social Continental en con-tra de la Alianza del Pacífico y la Alianza Transpacífica como expresio-nes máximas de liberalización de los mercados a favor de Estados Uni-dos y la Unión Europea. 8- Apoyar los procesos alternativos latinoamericanos y de otras latitudes, que han marcado distancia con Estados Unidos y el neoliberalismo.

IV. ASPECTOS ORGANIZATIVOS

El VI Congreso de la CUT, teniendo en cuenta las experiencias en materia organizativa durante los años transcurridos entre el V Congreso y este, debe hacer los ajustes necesa-rios que corrijan las decisiones equivocadas, remuevan los obstáculos que impiden un funcionamiento más efectivo, permitan el aumento de la membrecía, prioricen la centra-lización en grandes sindicatos mediante un accionar que no solo frene la atomización en más organizaciones sino que facilite fórmulas y rutas de cohesión entre los sindicatos en su camino a la construcción de los grandes sindicatos por rama o de industria, y, por último, establezcan mecanismos de coordinación efectivos entre los departamentos, entre el Ejecutivo Nacional y las subdirectivas y entre los departamentos nacionales y los de las regiones.

Para el efecto proponemos como ejes centrales en materia organizativa:

-  Continuar con el proceso de centralización de los sindicatos en grandes sindica-tos por rama o de industria.
-  Adoptar como política de la CUT el programa de crecimiento.
-  Desarrollar una política institucional de comunicaciones hacia afuera y hacia dentro de la Central.
-  Corregir la tendencia de accionar de los departamentos como entes independien-tes dentro de la Central y establecer mecanismos de coordinación interna alrede-dor de las políticas generales que deben llevar hacia un funcionamiento en co-rrespondencia con los intereses generales y no con los de los departamentos ni con los de sus directores.
-  La política de la CUT hacia la mujer y los jóvenes debe tener como eje central su organización en los sindicatos y su formación político-sindical.
-  La cooperación internacional debe desarrollarse en función de la independencia de la Central y estar al servicio de las necesidades estratégicas de la misma.
-  La coordinación entre el Comité Ejecutivo Nacional y las Subdirectivas en la po-lítica general y en lo operativo parten del principio de que la CUT es una sola y no hay autonomía regional.
-  La creación de las circunscripciones especiales a que hace mención el estatuto debe ser una consecuencia de la consolidación organizativa de esos sectores.
-  La lucha por el trabajo digno o trabajo decente presupone la lucha por la forma-lización laboral y contra toda forma de intermediación.
-  Los sindicatos de la CUT de las empresas trasnacionales deben dotarse de una plataforma de lucha y una coordinación nacional.
-  El sector informal debe ser prioridad en el accionar de la Central. La consolida-ción del sindicato pasa por una agresiva campaña de afiliación, creación de sub-directivas y funcionamiento efectivo de sus instancias de dirección.
-  Los programas de educación de la CUT deben encaminarse a dotar a sus trabaja-dores de los asuntos prácticos de la vida sindical, darles herramientas para la de-fensa de sus derechos y desentrañarles las causas y los responsables políticos de sus dificultades.

CONTENIDO DE LAS PROPUESTAS

1- Centralización de los sindicatos 2-

La formulación “menos sindicatos más afiliados” sigue siendo válida estratégicamente para la CUT. Involucra el crecimiento de los afiliados pero también la centralización de los sindicatos en grandes organizaciones por rama o de industria, forma única de derro-tar la atomización a que nos han llevado el modelo económico, la violación a la libertad sindical por parte del gobierno y los patronos, las reestructuraciones, la ausencia legal de negociación por rama, el accionar de las multinacionales e inclusive los vicios o in-tereses particulares sindicales.

Pero la centralización no se da por decreto, como lo pretendió el V Congreso. La reali-dad demostró que cada sector o grupo de sindicatos susceptibles de ser unificados debe resolver mediante un proceso paciente y organizado muchos asuntos externos e internos, complejos o no, que se pueden constituir en obstáculos a la hora de definir la unidad orgánica en una sola organización. Los resultados de avance en procesos de centraliza-ción hasta ahora concretados alrededor del SUNET, SNTT, FECODE, UGTI y SIN-TRAINAGRO, lo mismo que los fracasos en el sector salud, de alimentos, minero-energético y otros nos dejan en claro que los principales obstáculos para avanzar en un proceso real de centralización sindical son entre otros:

1- La política del gobierno y los empresarios contra los sindicatos y la ausencia legal de negociación por rama, como estrategia para atomizar y debilitar el movimiento sindical. 2- La normatividad laboral existente, más garantista con las organizaciones de base que con las de rama o de industria. 3- La debilidad de los sindicatos en membrecía y en capacidad de lucha, que lleva a su dirigencia y afiliados a guarecerse en algunas garantías de sus convenciones, en los fueros sindicales y hasta en su personería. 4- La falta de decisión política de las corrientes existentes en el seno de algunos sindicatos que privilegian el control de pequeñas parcelas y presupuestos sindicales, la afiliación internacional, los nombres y los bienes, frente a la posibilidad compartir la dirección política en sindicatos de industria o de ra-ma fuertes. 5- Falta de apropiamiento del proceso por la dirección de la CUT como una po-lítica general y no de un departamento 6- La pretensión de colocar una sigla para cada sector específico a la cual los sindicatos se fusionarían o los trabajadores se afiliarían como única forma de centralización, lo cual concluiría en seis años.

3- Propuestas

-  La CUT debe colocar dentro de su accionar político la lucha por el estatuto del trabajo y por reformas laborales que permitan la negociación por rama y den for-taleza a los sindicatos de industria o por rama. Lo anterior implica la lucha por plena vigencia de las libertades sindicales y el respeto por los derechos humanos fundamentales
-  La meta de llegar a un menor número de grandes sindicatos por rama o de indus-tria con un mayor número de afiliados no tiene un camino único. Este lo deben consensuar las organizaciones dentro del proceso de unidad. La experiencia has-ta ahora ha mostrado cuatro rutas transicionales para llegar finalmente a la cons-titución del sindicato único: 1- Crear un sindicato de sindicatos que inicialmente afilie organizaciones que se van fusionando a través del proceso pero que tam-bién realiza afiliaciones directas de trabajadores como en el caso de SNTT y el SUNET. 2- EL sistema federativo adoptado por Fecode, que modificó sus esta-tutos para convertirse en Federación de los Trabajadores de la Educación y avanza positivamente. 3- La definición de un sindicato existente para centralizar, al que se fusionan sindicatos del sector o afilian los trabajadores como el caso de SINTRAINAGRO, uno de los más exitosos, que pasó de 19.000 a cerca de 30.000 afiliados del sector bananero, azúcar, palma de aceite, arroz y otros, ha-ciendo los ajustes estatutarios necesarios.
-  La constitución y consolidación de grandes sindicatos por rama o de industria debe ser un proceso guiado por la Central, que se desarrolle sobre la base de consensos políticos y acuerdos de la dirigencia sindical. Se deben solucionar asuntos como: 1- Garantías democráticas de representación política y sindical en las direcciones del sindicato centralizador. 2- Definición de plataformas de lucha y reivindicaciones comunes que unan a las direcciones y a la membrecía de los sindicatos en proceso a través de la unidad de acción y al calor de las luchas por objetivos comunes. 3- Definición de la forma legal o camino para el proceso de unidad orgánica. 4- Definición de reglas y acuerdos para la unificación de los asuntos materiales de los sindicatos que se unifican.
-  La democracia sindical presupone las garantías plenas a todos los sectores y co-rrientes en el seno de la Central y de los sindicatos para el manejo de las contra-dicciones. El VI Congreso debe abordar este tema, por cuanto el manejo inco-rrecto está llevando a la división de organizaciones que terminan generando nuevas y más débiles organizaciones sindicales que a su vez piden afiliación a la CUT. Ni las expulsiones ni las divisiones en nuevos sindicatos fruto del mal manejo de las contradicciones pueden seguir siendo el pan de cada día ni el obs-táculo a la centralización sindical.

V. FUNCIONAMIENTO INTERNO

Para el logro de un accionar cohesionado y centralizado de la CUT y para el desa-rrollo de sus políticas institucionales se deben resolver asuntos de funcionamiento interno como:

• Los departamentos de la CUT no son estructuras independientes dentro de la central, ni propiedad de miembro alguno del Ejecutivo o corriente alguna ni en lo nacional ni en las subdirectivas. El accionar de los departamentos del ejecutivo con sus pares de las subdirectivas debe obedecer a las políticas centrales de la CUT y actuar mediante mecanismos de coordinación entre los mismos bajo la dirección del Ejecutivo Nacional y de las subdirectivas, no solo para garantizar la institucionalidad en sus acciones sino para contribuir a ejecutar las políticas, decisiones, tareas y el quehacer cotidiano con una uti-lización más efectiva del recurso humano y financiero. • Igual criterio se aplica para el funcionamiento de las subdirectivas, partiendo de que estas no son autónomas y por lo tanto su accionar en lo político, sin-dical y operativo está ligado a las políticas trazadas por el Congreso, las Jun-tas Nacionales y el Comité Ejecutivo Nacional. La personería de la CUT es única, lo que motiva que para efectos legales las responsabilidades recaen en la Dirección Nacional, lo cual obliga a las subdirectivas a actuar en coordi-nación permanente con esta. En el actuar político es simplemente la aplica-ción de la democracia sindical, la cual debe guiar el comportamiento de las corrientes de opinión que hacen presencia en la dirección nacional y regiona-les, que es la garantía para que no sea la anarquía la que prime en el accionar político y sindical, sobre la base de las decisiones de los órganos de direc-ción. • La cooperación internacional constituye un apoyo importante para la CUT, producto de la solidaridad del sindicalismo mundial frente a los atropellos del gobierno y los empresarios. Esta cooperación es aceptada por la central sobre la base de los criterios adoptados en el V Congreso y los que a conti-nuación se determinan: 1- No debe comprometer para nada la independencia y la autonomía de la Central. 2- Debe ir encaminada a resolver los proyectos y asuntos estratégicos definidos por la CUT. 3- No deben significar ingresos a los miembros del Comité Ejecutivo.4- No se aceptan proyectos que im-pongan a la central condicionamientos de tipo estratégico o ideológico. 5- Los proyectos se deben firmar con la CUT y son responsabilidad en su ad-ministración del Comité Ejecutivo y en su ejecución del departamento o de-partamentos que se asignen. Ningún proyecto es de administración o ejecu-ción exclusiva de departamento alguno. • Los proyectos que desarrolla la CUT con apoyo de la cooperación interna-cional o de recursos propios tiene como eje de coordinación el Departamento de Proyectos, el cual constituirá un comité coordinador de proyectos para que se garantice una plena aplicación de las políticas de la central y un ma-nejo adecuado del recurso humano y financiero.

La elección de los cuadros de dirección en la central

Las elecciones directas de los Comités Ejecutivos Nacional y de sus subdirectivas, tal como lo ha establecido el estatuto, han estado rodeadas de cada vez más suspicacias, demandas, denuncias de corrupción y fraude electoral. Es evidente la tendencia a saltar-se las reglamentaciones, controles y disposiciones que se definen desde las instancias de dirección. Podría señalarse que el proceso de elecciones directas ha fracasado y que será absolutamente inviable en el futuro si el VI Congreso no define con absoluta claridad el quehacer para elegir sus cuadros de dirección.

El Congreso debe evaluar las dos formas posibles de elegir sus direcciones, o por medio de sus congresos o a través de las elecciones directas. Cualquiera de las dos debe rodearse de reglamentos y controles efectivos que tengan como re-gla el acatamiento pleno de los sindicatos, los afiliados y los cuadros directivos. En el caso primero, a través de sus congresos, las reglas van hacia la elección de los delegados. Si es a través de elecciones directas, como se ha venido haciendo, las reglas van hacia el control del proceso como tal. Planteamos que en la parte operativa de las elecciones debe entonces existir el acompañamiento de la Regis-traduría Nacional para que, en conjunto con las instancias que defina la Central, garantice transparencia total en el proceso de votación y escrutinio .

VI. PROGRAMA DE CRECIMIENTO

Crecer: una decisión política y una necesidad imperiosa de la CUT

Mediante un proceso de cerca de dos años se elaboró, con el apoyo de la mayor parte de las subdirectivas de la CUT, lo que se denominó “Programa de Crecimiento de la CUT”, discutido y aprobado por el Comité Ejecutivo y la Junta Nacional. El crecimien-to ha sido considerado por el actual Comité Ejecutivo como una de las tareas fundamen-tales de la Central y el VI Congreso debe asumirlo como tal dentro de las siguientes consideraciones:

1. El programa de crecimiento no se debe asumir como una simple campaña de afi-liación, sino como una política de ejecución permanente encaminada a superar la condición de debilidad del movimiento sindical para el logro de sus más caras reivindicaciones y a mejorar las condiciones para derrotar el modelo y las políti-cas imperantes contra los trabajadores. 2. Debe involucrar plenamente a la dirección nacional de la CUT, a los ejecutivos de las subdirectivas y a cada uno de los sindicatos y afiliados de la Central, quienes deben designar responsables y equipos de crecimiento y asignar rubros en sus presupuestos. 3. Las mujeres, los jóvenes y los trabajadores tercerizados constituyen fuente fun-damental de la acción de afiliación como sectores mayormente golpeados por el desempleo y la explotación. 4. Constituyen sectores estratégicos de la producción y el trabajo para incrementar la afiliación los siguientes: el minero-energético, público central y regional, sa-lud, educación, del comercio y grandes superficies, hotelería y turismo, teleco-municaciones, financiero, agroindustrial, transporte, multinacionales y alimentos entre otros. Igualmente, el sector informal. 5. La designación de promotores y equipos de afiliación debe formar parte de las estrategias de crecimiento en las subdirectivas y dentro de los sindicatos. 6. El programa se adelantará con una campaña de medios permanente que abarque todas las posibilidades existentes, incluidos los medios externos e internos con que cuenta la Central y sus afiliadas. Su mensaje debe ser educativo política-mente y estimulante a la afiliación. Debe buscar derrotar la estigmatización exis-tente en contra del sindicalismo y reivindicar su papel en las luchas por los dere-chos de los trabajadores 7. Financieramente, el programa se apoyará en los recursos propios de la Central y sus afiliadas, en el apoyo de organizaciones hermanas y ligadas al movimiento sindical, en recursos gubernamentales y en cooperación internacional. 8. El crecimiento debe ser cuantitativo y cualitativo, por lo que debe ser acompa-ñado de un fuerte programa de educación político-sindical. 9. La meta de crecimiento inicial para los próximos 4 años es de cien mil nuevos afiliados. 10. VII. POLITÍCA DE COMUNICACIONES DE LA CUT

Fortalecer la imagen externa e interna de la Central

La CUT ha carecido de una política coherente en materia de comunicaciones. Resolver este asunto ha sido considerado como otra de las necesidades para garantizar una comu-nicación interna que mantenga informados a sus cuadros de dirección en todo el país, a sus organizaciones afiliadas y a su membrecía sobre sus acciones, políticas, luchas y definiciones estratégicas en defensa de los trabajadores y de los intereses nacionales. Hasta ahora son instrumento de comunicación básicamente el periódico nacional, con una emisión mensual que no llega a los 15 mil ejemplares, algunos periódicos o publi-caciones de las subdirectivas, las publicaciones de algunos sindicatos y los programas de televisión y radiales de las afiliadas que alguna grande o pequeña participación dan a la Central. Es indiscutible que las comunicaciones son hoy un instrumento fundamental no solo para el funcionamiento interno, sino también para la incidencia de la Central ante los trabajadores y el país, para el desarrollo de su política, la ejecución de su plata-forma de lucha y la denuncia de las políticas contrarias a los trabajadores y el país. La tecnología permite hoy un uso por demás amplio y efectivo de las comunicaciones. Para resolver esto proponemos, con apoyo de los recursos propios, de organizaciones herma-nas y ligadas al movimiento sindical, gubernamentales y de la cooperación internacio-nal, desarrollar una política de comunicaciones que contenga:

• Consolidar el Informativo CUT como periódico oficial de la central, de emisión mensual y con aumento paulatino del número de ejemplares. • Creación de la emisora virtual de la CUT como acción próxima inmediata. • Estructurar el programa de televisión de la Central de emisión semanal en un ca-nal público de cubrimiento nacional. • Continuar avanzando en la actualización y modernización de la página WEB. Diseño y utilización intensiva de las redes sociales especialmente Twitter, Face-book y demás que permitan una comunicación rápida y oportuna sobre el queha-cer cotidiano de la CUT. • Transmisión vía internet de los principales eventos de la central. • Esta estructura de comunicaciones debe constituirse en instrumento eficaz de lucha de los trabajadores, de confrontación con las políticas gubernamentales ajenas a los intere-ses de la clase trabajadora y de la nación, de combate al neoliberalismo y al imperialis-mo.

VIII. POLÍTICA DE GÉNERO Y DE JUVENTUD

Los sindicatos, el instrumento de lucha de las mujeres y los jóvenes trabajadores

Si ha habido un sector golpeado por el desempleo, la informalidad laboral y las políticas de flexibilización laboral implantadas en los 25 años de liberalismo económico en Co-lombia desde Virgilio Barco hasta Juan Manuel Santos, pasando por César Gaviria, Samper, Pastrana y Uribe Vélez, han sido las mujeres y los jóvenes, a lo cual se suma los impactos de la violencia desatada por actores de toda índole. El desempleo, la in-formalidad, la violencia juvenil e intrafamiliar, el trabajo infantil, diferentes formas de discriminación y la precariedad en el empleo, han hecho presa de estos dos sectores, sin dejar de mencionar que ha afectado a toda la clase trabajadora.

Para explicarlo ante las mujeres y la juventud trabajadora, algunos sectores han dado en culpar a los hombres y el machismo, en el caso de las mujeres, y a los viejos, en el caso de los jóvenes, eludiendo el debate político que responsabilice a los gobiernos neolibe-rales fieles a los recetarios de los organismos financieros y a la aplicación de las políti-cas impuestas desde el Consenso de Washington. Dan así como salida mágica a la tra-gedia de estos dos sectores el establecimiento de cuotas, no solo en el movimiento sin-dical sino en cuanto escenario nacional exista, posición equivocada no solo porque en nada resuelve los problemas de los jóvenes y de las mujeres, sino también porque los priva de un análisis y de una interpretación correcta sobre los verdaderos responsables de su situación, a saber, los gobiernos lacayos, el neoliberalismo y las políticas imperia-listas. Tampoco logran entender que el logro de las reivindicaciones propias de las mu-jeres y de los jóvenes, como de toda la población, exige la remoción de las estructuras vigentes y el establecimiento de un modelo de desarrollo que tenga como objetivo la plena vigencia de los derechos de los trabajadores, el bienestar de la población, la de-mocracia y el desarrollo nacional con soberanía.

El VI Congreso de la CUT debe adoptar políticas claras conducentes a garantizar que las mujeres y los jóvenes trabajadores tengan en la central el espacio natural para el lo-gro de sus reivindicaciones. Para el efecto se propone:

-  Desarrollar una amplia y permanente campaña de sindicalización en los sectores estratégicos de la economía y el trabajo con alta población de mujeres y jóvenes. Son los sindicatos el instrumento más eficaz para adelantar las luchas reivindica-tivas de estos dos sectores. Quienes desechan esta vía simplemente están renun-ciando al instrumento más valioso.
-  Los sindicatos deben tener a los jóvenes y a las mujeres como sectores priorita-rios para los procesos de crecimiento y fortalecimiento. Para el efecto, su afilia-ción y acceso a las instancias de dirección deben tener todas las facilidades posi-bles.
-  La educación en los sindicatos hacia estos sectores no solo debe girar en torno a sus luchas y reivindicaciones y el quehacer sindical. También debe involucrar la explicación política clarificante de los verdaderos responsables de su situación y los caminos correctos para la transformación de su situación y del país.
-  La presencia decisiva de los jóvenes y de las mujeres en las direcciones sindica-les no es un problema de cuotas. Su participación, tan necesaria por su impor-tancia estratégica y por los naturales relevos generacionales, pasa por la afilia-ción masiva de mujeres y jóvenes a los sindicatos, su vinculación constante a las luchas, la educación política y demás acciones que los forjen como dirigentes al calor del combate. Es lo que ha demostrado la experiencia con los contingentes de jóvenes y mujeres que hoy forman parte de la dirigencia sindical de la CUT.
-  Los componentes de juventud y de género en las convenciones colectivas deben constituirse en una práctica generalizada en la elaboración de los pliegos de peti-ciones y en las negociaciones de los mismos.
-  Constituye igualmente una práctica democrática, pero que además fortalece las organizaciones, la de garantizar mediante los reglamentos estatutarios, sistemas y garantías electorales, el acceso de las mujeres y los jóvenes a las direcciones sindicales.
-  Los proyectos en general que desarrolla la central deben incluir el tratamiento del tema de mujer y jóvenes.

IX. LA FORMALIZACIÓN, LUCHA ESTRATÉGICA CONTRA LA PRECARIZA-CIÓN LABORAL

La precarización laboral, la informalidad, el desempleo y la pérdida de importantes garantías y conquistas de los trabajadores colombianos, son consecuencia directa de la liberalización de la economía desde finales de los años 80 acompañada de la liberaliza-ción arancelaria, la reestructuración del Estado, las privatizaciones, la destrucción del aparato productivo, la absorción del capital nacional por el capital multinacional y la entrega de sectores vitales de la economía, los servicios y actividades propias del Estado en materia de derechos fundamentales al capital financiero de origen nacional y multi-nacional, política económica en la cual han sido partícipes quienes han ocupado el pala-cio presidencial, desde Virgilio Barco hasta el hoy reelecto presidente Santos.

Esta política se conjuga con los Tratados de Libre Comercio y lleva implícita la garantía a las multinacionales de empleo barato y precario para el incremento de sus ganancias. Esto ratifica que los TLC son incompatibles con los derechos laborales, la estabilidad, el empleo decente y la libertad sindical. Por esta razón, la CUT mantiene su posición de no avalar cláusulas laborales o similares, no vinculantes por demás, usadas como pretexto por los gobiernos colombianos y sus pares de los países suscribientes, para pretender que los trabajadores respalden los TLC.

Las leyes 50 de 1990 y 789 de 2002, la Ley 100 de seguridad social, el Acto Legislativo 01 de 2005 con profundas reformas en contra de los trabajadores, arrasaron con garan-tías fundamentales para los trabajadores colombianos como la estabilidad, el alcance de los contratos de trabajo, las penalidades por despidos, las horas extras, las cesantías re-troactivas, el sistema pensional y las restricciones en el derecho de asociación y nego-ciación colectiva. Como si esto no fuera poco, florecieron en el país las formas más agresivas de vinculación indirecta o intermediación laboral, a cual más osada en materia de esquivar los justos y legales reconocimientos por la actividad laboral. Esta feria de ataques a la dignidad en el trabajo comenzó con los contratos de servicios, las empresas temporales y el outsorcing en los años 90, las cooperativas de trabajo asociado y, en lo corrido de este siglo, las SAS y los contratos sindicales. Todo lo anterior, con la al-cahuetería del gobierno, que hace alharaca expidiendo normas supuestamente para con-trolar tantos desafueros y mostrar en el escenario internacional que el país progresa en materia sindical. Pero son cantos a la bandera que terminan siendo completamente ino-cuos, con textos no concertados con el movimiento sindical, y, en últimas, expedidos para legitimar el estado de cosas a favor de los empresarios, mas no para garantizar con-tratos de trabajo directos y estables.

En cuanto al contrato sindical asumido por sectores del sindicalismo, incluso dentro de la CUT, con los remozamientos normativos del gobierno de Uribe y la anuencia del gobierno de Santos, vemos que este se ha convertido en uno de los instrumentos favori-tos para la tercerización o intermediación laboral y para engañar a la opinión internacio-nal con un supuesto crecimiento de la afiliación sindical en el país. La CUT ratifica su rechazo al contrato sindical, condena a quienes lo practican dentro de la CUT y a las centrales hermanas que lo han asumido como práctica. El contrato sindical debe erradi-carse de la normatividad nacional y de la práctica sindical por constituirse en una tergi-versación del objeto de los sindicatos, que nacieron claramente para defender los dere-chos de los trabajadores, no para hacer de patronos ni para mercadear con la fuerza de trabajo y mucho menos para hacer empresa y servir a las estrategias neoliberales de pre-carización del empleo. Es tan contrario el contrato sindical a los principios del sindica-lismo como las cooperativas de trabajo asociado a los principios del cooperativismo.

Los resultados de esta política de tercerización han sido tan agresivos y regresivos que los resultados son desastrosos:

• En 1994 había 14 millones de colombianos trabajando, de los cuales 8 millones eran asalariados, 4 millones independientes y 2 millones informales. Ahora hay 22 millones de colombianos trabajando, 7 millones son asalariados y 15 millo-nes informales. • De los asalariados, solo el 45% está en el régimen contributivo y únicamente el 22% solamente tiene contratos a término indefinido. • El desempleo se mantiene en un número permanente de 2.6 millones de personas desde hace más de una década, y son principalmente de los estratos bajos, mu-jeres y jóvenes. • El gobierno se ufana de estar disminuyendo el desempleo, pero sobre la base de modificar las metodologías de medición. • El 63% de los colombianos tiene empleos de mala calidad. El 80% gana menos de dos salarios mínimos y el 47% menos del salario mínimo. Hace 10 años este índice estaba en el 20%. • Entre los años 2002 y 2010 no se ha modificado el número de asalariados. • El salario mínimo cubre menos del 50% del costo de la canasta familiar. • El 70% de los trabajadores de hoy no son beneficiarios de primas, cesantías y otras bonificaciones. • Los salarios de los colombianos pasaron de ser el 36% del PIB en el año 2000 al 32% en el 2010. • La informalidad hoy es superior al 60%. Solo el 44% de los asalariados está en el régimen contributivo, el 31% en un fondo de cesantías, el 29% en una Caja de Compensación y el 37 en riesgos. • El desempleo en mujeres y jóvenes es 10 puntos superior al índice nacional.

Por lo anterior, la CUT debe adoptar como una de sus políticas centrales la lucha por la formalización laboral, lo cual lleva implícito el combate a la informalidad laboral y a toda forma de intermediación y reivindicar como única forma de vinculación laboral el contrato directo y a término indefinido.

X. EL VI CONGRESO DE LA CUT Y LAS MULTINACIONALES

El VI Congreso Nacional de la CUT considera fundamental las definiciones que guíen la lucha de los trabajadores contra los abusos de las multinacionales en Colombia. La historia de entrega del país a los intereses del capital multinacional se remonta a más de 150 años, que reflejan el comportamiento de la burguesía antinacional que ha detentado el poder en este periodo a través de los partidos tradicionales y sus derivaciones en los últimos cuatrienios. La historia de las multinacionales en el país está reflejada en su comportamiento como repúblicas independientes y en la violación de la soberanía na-cional, de los derechos de los trabajadores, de los convenios de la OIT, de las normas ambientales, de la normatividad sobre salud, de la seguridad en el trabajo y hasta de las laxas normas tributarias diseñadas para su exclusivo beneficio. Baste recordar oscuros pasajes como la entrega de Panamá en 1903, la masacre de las bananeras en 1928 por defender los intereses de la United Fruit Company o más recientemente las desvergon-zadas maniobras para prorrogar el contrato de explotación de carbón a la BHP Billinton Limited o la tolerante actitud del gobierno Santos ante los desmanes de Pacific Rubia-les en Puerto Gaitán, para comprender el lacayismo del gobierno colombiano frente al imperialismo y el capital multinacional. Nada ha escapado a la entrega: la industria y la agricultura de capital nacional, el sector financiero, el petróleo, la minería, las teleco-municaciones, los medicamentos, el transporte, los alimentos y hasta los servicios pú-blicos.

En el presente siglo ha corrido por cuenta de los presidentes Uribe y Juan Manuel San-tos la entrega del interés nacional a los monopolios foráneos. La confianza inversionista como táctica de entrega y convertida en locomotora de este gobierno se ha basado en llenar de garantías a la inversión extranjera mediante gabelas tributarias, zonas francas y flexibilización laboral, lo que ha llevado a que no exista sector de la economía que no esté en manos del capital extranjero. La presencia de cerca de 2.300 multinacionales en Colombia que controlan los sectores de la producción y se quedan con la mayor parte del PIB es la mejor demostración de esta ignominia.

Tan sombrío escenario se ve todavía más oscurecido con el envilecimiento del sector laboral por las reformas laborales de 1990 y 2002, acompañadas de las artimañas de que se han valido gobierno y patronos al unísono para quitar de por medio la actividad sindical incluyendo el asesinato de dirigentes sindicales, violentar el derecho de asocia-ción y de negociación colectiva y precarizar el empleo con toda las formas de interme-diación laboral.

Esta situación, si bien ha sido respondida por el movimiento sindical con importantes batallas en unas condiciones cada vez más difíciles, nos lleva a concluir, tal y como lo hizo el encuentro nacional de sindicatos de empresas multinacionales realizado en octu-bre de 2012, que las organizaciones sindicales de este sector deben asumir:

1. La movilización como la principal forma de lucha para enfrentar las políticas en contra de los trabajadores y el movimiento sindical. 2. Un accionar unitario del movimiento sindical que hace presencia en las empresas multinacionales para coordinar más efectivamente las protestas, la presentación de pliegos y las acciones de movilización y solidaridad con más afiliados y con mayor capacidad de resistencia y negociación. 3. La defensa del trabajo decente, la salud y la seguridad, la formalización laboral y el combate a toda forma de intermediación laboral. 4. La defensa de la soberanía nacional, la lucha contra los TLC y la defensa de la industria y el empleo nacionales. 5. Construcción con criterios amplios de un observatorio sobre la actividad de las multinacionales en todos los aspectos en el irrespeto a los derechos laborales, que permita una denuncia a nivel nacional e internacional más efectiva. 6. Poner en marcha la tarea de centralizar los sindicatos de las empresas trasnacio-nales bajo los criterios definidos por la CUT como forma de fortalecer las luchas contra los abusos y desconocimiento de los derechos y reivindicaciones de los trabajadores 7. Realizar cada dos años, a iniciativa de la CUT, el encuentro de sindicatos de empresas multinacionales como forma de trazar políticas, desarrollar unidad de acción, planificar tareas y cohesionar el sector. 8. Realizar anualmente en julio y en las principales ciudades del país, como lo hace Antioquia, la caravana contra las multinacionales. 9. Adoptar la Coordinadora de Sindicatos de Empresas Multinacionales, COSEM, como la forma de coordinación de los sindicatos que hacen presencia en ese sec-tor .

XI. DERECHOS HUMANOS, SOLIDARIDAD, SOLUCIÓN POLÍTICA Y PAZ

La clase trabajadora en Colombia, durante este VI Congreso Nacional de la CUT, está obligada a hacer un balance y a reflexionar sobre lo que ha sucedido desde el pasado V Congreso de nuestra Central realizado en el 2006, teniendo en cuenta que vivimos una coyuntura muy especial desde el año 2002 con todo tipo de violaciones atroces en me-dio del conflicto. No olvidemos qué ha pasado en Colombia durante estos últimos 12 años en el tema de vigencia de los derechos humanos, el conflicto y la salida política, y en qué lugar en el mundo ha estado Colombia.

Continuemos adelantando la discusión en la evolución del conflicto y la salida política hacia la construcción de un proceso de paz con justicia social que acabe con la antide-mocracia y la desigualdad social. No olvidemos lo que hemos logrado en la defensa de los derechos fundamentales, la cual es concebida como un proceso integral, mucho más hoy cuando los DESC-Ambientales han sido elevados a la categoría de derechos huma-nos, en todos y cada uno de los escenarios nacionales e internacionales.

Hay que hacer la lectura juiciosa de los distintos informes de evaluación universal de los derechos humanos en Colombia que cada año hace la Organización de Naciones Unidas, como los resultados de las 23 conferencias de OIT donde Colombia ha asistido y tener presente en cuantas de ellas ha sido cuestionada, así como en las distintas au-diencias realizadas en contra de las violaciones a los DD. HH. en Colombia por la Co-misión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH.

El Estado colombiano dispone constitucionalmente de una sólida arquitectura para ma-terializar los derechos humanos. En cada uno de los 1.102 municipios hay un personero o personera y delegados de la Procuraduría General de la Nación. Sin embargo, ellos no hacen frente a las violaciones por dos motivos: argumentan no contar con presupuesto para cumplir con sus funciones y, el otro, la presión a que son sometidos por los dife-rentes actores, aun por los mismos gobiernos municipales, departamentales o nacional.

Esta arquitectura presupuestalmente tiene soportes. La Defensoría del Pueblo a 31 de diciembre de 2013 contaba con un presupuesto anual de 167 millones de dólares y una planta de personal de 1.200 empleados. La Procuraduría General de la Nación, con más de 242 millones de dólares y una nómina de 3.800 personas. La Unidad para la Aten-ción y Reparación Integral a las Víctimas, con más de 800 millones de dólares y cerca de 2.000 empleados. La Fiscalía General de la Nación, con un poco más de mil millo-nes de dólares y 3.000 funcionarios. La Agencia Nacional para la Superación de la Po-breza Extrema adscrita al Departamento para la Prosperidad Social, con 1.200 millones de dólares y más de 1.300 personas y las fuerzas de seguridad, con 15.400 millones de dólares, de los que 4.000 millones se destinan a la policía. Las fuerzas militares tienen aproximadamente 450.000 integrantes y la Policía, 200.000. Como se puede observar, existen los recursos y las personas para que haya materialización de los derechos.

Es necesario recordar que en Colombia la violencia contra el movimiento sindical no se inicia el 1 de enero de 1985. Los primeros brotes de violencia antisindical se dan a partir de 1910 en la lucha de los artesanos contra la importación de paño inglés que hacía el gobierno de turno. Es una violencia dentro del conflicto interno, violencia política, sis-temática, sistémica, histórica, disciplinante e instrumental con perspectiva de género. Así las cosas, la violencia antisindical se produce en varias lógicas y modalidades :

- Como consecuencia del rol ampliado del ejercicio sindical, como forma de represión de la protesta legítima que realizan los trabajadores y trabajadoras.
- En medio del conflicto por el dominio territorial en disputa por parte de los actores armados. Con el propósito de anular el liderazgo sindical, incluso bajo un discurso ma-cartista y contrainsurgente.
- Como instrumento de regulación y presión del conflicto laboral, de manera diferencia-da en los ámbitos urbanos y rurales, disfrazados de delito común.
- Por elementos derivados de la persistente discriminación y violencia contra las muje-res. Para justificar el desconocimiento a derechos constitucionales y jurisprudencia in-ternacional.

Ahora, si partimos desde la misma fundación de la CUT, nos vamos a encontrar más de 3.500 asesinatos a sindicalistas, incluidos dirigentes activos, cesantes y pensionados, pero desafortunadamente la sustentación de los hechos para el proceso investigativo y judicial no pasa de 3.000. Preocupante que nosotros y las mismas organizaciones a las cuales estaban afiliados y afiliadas seamos cómplices de la impunidad reinante. Más de 700 organizaciones sindicales han sido víctimas de por lo menos un hecho violatorio, incluido el derecho a la vida, y de estas, 330 han visto morir asesinados por lo menos a uno de sus miembros. La violencia contra el sindicalismo hace parte de una exclusión sistemática que ha favorecida la vulneración de los derechos laborales, de las libertades políticas y sindicales, impuesto modelos de relaciones laborales restrictivos y aumenta-do la informalidad. Ha propiciado además la exclusión del movimiento social de los trabajadores del proceso de construcción de democracia. Esta afectación ha vulnerado la existencia y el papel de organizaciones sindicales victimizadas que en el marco de la reparación y la recuperación de los derechos colectivos signifique la reconstrucción del tejido social y del movimiento sindical en Colombia.

Las víctimas en Colombia empiezan a ser sujetos de derechos por parte del Estado con la expedición de la Ley 387 de 1997, que se reconoce el desplazamiento forzado interno como una tragedia humanitaria que debe ser atendida como responsabilidad del Estado. Por ello se creó el Registro Único de Población Desplazada y se establecieron subsidios de carácter humanitario. Como se incumplió esta ley, las organizaciones victimizadas demandamos su cumplimiento y la Corte Constitucional promulgó la Sentencia T-025 de 2004, que ordenó la formulación de indicadores concretos para que se garantice el goce efectivo de los derechos de la población desplazada. Promulgó después varios au-tos diferenciales: étnicos, afros, indígenas, población ROM, políticas para los niños y para los adolescentes.

En esta perspectiva, las víctimas del conflicto armado podrán participar en todos y cada uno de los escenarios que lleven a la reparación individual y colectiva de los derechos conculcados con base en los siguientes principios: reconocimiento de su condición de víctimas y de la responsabilidad del Estado frente a estas, cesación de la impunidad, satisfacción de sus derechos, participación directa de las víctimas a través de sus organi-zaciones sociales, mejora en sus condiciones de vida a través del logro de una paz esta-ble y duradera con garantías de no repetición, protección y seguridad encaminadas a la reconciliación y la convivencia en un marco constitucional.

El genérico violencia antisindical expresa una serie de formas, modalidades, dimensio-nes y afectaciones de distinto orden, de tal manera que posee una especificidad propia desde la elección de las víctimas y los fines que persigue, al tiempo que se anuda con otras formas de violencia propias del contexto colombiano y sus coyunturas políticas, económicas, sociales, laborales, militares y ambientales, hasta el punto de generar crisis humanitaria, profundizándose en el 95,4% de la violencia antisindical contra las muje-res. Lo anterior evidencia una lógica diferenciada de la violencia ejercida contra muje-res y hombres que alcanza el 88,3%. Desde la fundación de la CUT hasta la finalización del primer trimestre de 2014, la violencia antisindical produjo 13.304 casos, de los cua-les más de 3.100 se presentaron contra mujeres sindicalizadas. Todo este proceso debe ser analizado empleando la perspectiva de género a fin de visualizar que si la violencia antisindical toca el cuerpo y la vida de mujeres y hombres, la violencia antisindical con-tra las mujeres presenta un carácter sistemático y hace parte de la estrategia para supri-mir las organizaciones sindicales y anular sus reivindicaciones.

Con todo lo anterior estamos demostrando que se ha producido un daño individual a las personas victimizadas y colectivo a las organizaciones sindicales. La Corte Constitucio-nal ha establecido en varias sentencias que cuando se produce un daño debe haber una reparación con visión esencialmente restitutiva, cuyo objeto central consiste en devolver a las víctimas y a las organizaciones victimizadas a las circunstancias en las que se en-contraban antes de sufrir la violación de sus derechos. Por lo tanto, la reparación debe ser integral y proporcional al daño sufrido recurriendo a mecanismos reparadores susti-tutos y complementarios. El enfoque debe ser de reparación integral en todas las dimen-siones: rehabilitación, rehabilitación psico-social, restitución, reconstrucción, compen-sación, indemnización, satisfacción y garantías de no repetición y con componentes políticos, sociales, económicos, laborales y culturales.

La lucha contra la impunidad es un elemento fundamental para contribuir en el escla-recimiento de la verdad e los hechos sucedidos en un determinado contexto. Esto tiene que ver con el sistema de justicia, ya que en Colombia no existe el sistema de justicia universal, sino que se han ido creando sistemas de conveniencia en cada uno de los procesos específicos. Por eso hoy la discusión en el marco de la solución política al con-flicto interno es el Proceso de Justicia Transicional. La impunidad debe acabar teniendo en cuenta tres aspectos fundamentales: en el marco de la reparación al daño ocasionado por la violación de los derechos colectivos, la violación grave y manifiesta de los dere-chos individuales de los miembros de los colectivos y el impacto colectivo de la viola-ción de los derechos individuales.

Los trabajadores, trabajadoras y la solución política al conflicto interno

Existen dos o tres tesis sobre el origen de la violencia contra el movimiento sindical, lo cual tendremos en cuenta en el marco de la construcción de la memoria histórica y la valoración del daño. En los principios adoptados en el Congreso Fundacional de la CUT quedo establecido hacer todos los esfuerzos posibles para lograr una salida política al conflicto interno. Han sido varias las iniciativas y los procesos de esta búsqueda, en la cual siempre ha habido participación activa de todas y cada una de las estructuras de la CUT, desde la Comisión de Conciliación Nacional hasta el Consejo Nacional de Paz, escenarios donde hemos llevado y seguiremos llevando nuestra posición. Desde el mis-mo momento en que se hizo realidad la interlocución entre el Gobierno nacional y las FARC-EP aplaudimos esta iniciativa, pero también elevamos nuestra voz de exigencia en que se haga efectiva la mesa con el ELN y, desde otra parte, se finalice el paramilita-rismo. Este proceso de solución política y construcción de la paz necesita de la voluntad política de las partes y donde el gobierno sea consciente de que debe propiciar una ver-dadera reparación individual y colectiva a las víctimas y a las organizaciones victimiza-das, teniendo siempre presente que esta debe ser con perspectiva de género y diferen-ciada, ya que el número de mujeres que han sufrido cualquier tipo de violación dentro de este conflicto es sumamente alto.

Abogamos porque la solución política del conflicto sea una realidad pronta para poder fortalecer las luchas que lleven a grandes transformaciones, políticas, sociales, econó-micas, laborales y ambientales dentro de la construcción de un modelo de desarrollo alternativo que acabe con la antidemocracia, la injusticia y la exclusión social. Avala-mos la participación de la CUT en cada uno de estos escenarios con nuestra propuesta y con nuestra propia interlocución directa. Contribuiremos a la elaboración de elementos generales en el marco de la reparación, y, por eso, serán en los escenarios internos y externos donde pondremos a navegar nuestra propuesta, con la agenda actualizada aprobada en este VI Congreso.

Por lo tanto proponemos:

a) Fortalecer el Departamento de Derechos Humanos, Solidaridad y Paz, es decir, que el Congreso, dentro de la reforma estatutaria, incluya la creación estatutaria de la Secreta-ria de Derechos Humanos en cada uno de los sindicatos afiliados, buscando además que el Congreso apruebe un porcentaje del presupuesto de la CUT y de lo que se logre como cooperación internacional para el trabajo educativo, formativo, informativo de políticas públicas en Derechos Humanos y garantías de materialización.

b) Lograr una articulación de la CUT, a través de su Departamento de Derechos Huma-nos, con las ONG que hacen trabajo en el movimiento sindical en el tema de Derechos Humanos. Aquí están incluidos los derechos laborales, los derechos económicos, socia-les, culturales y ambientales con perspectiva de género e inclusión de los Derechos de los Pueblos, las etnias, las comunidades y la población LGBTI. Esta articulación se hará en consonancia con los departamentos de la Mujer, la Juventud y la Niñez y de igual forma con los procesos organizativos de los pensionados.

c) Lograr propuestas concretas que tengan que ver con el proceso de la verdad, la justi-cia, la reparación y la no repetición, dentro de los protocolos, tratados y convenios in-ternacionales que tiene el Estado colombiano como miembro de organismos como Na-ciones Unidas, OIT, OEA y Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, reflejados en nuestra Constitución Política y el sistema judicial, no en el marco de la Ley 975 de 2005, también conocida con el nombre de Ley de Justicia y Paz, dado que fue una ley para la desmovilización del paramilitarismo. Esta verdad, esta justicia, la reparación y la no repetición hay que lograrla más allá del marco jurídico de la Ley 1448, conocida como Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, es decir, elaborar pro-yectos de ley para proponerlos a la bancada del Polo en el Congreso de la República que reglamenten dicho proceso. Conformar además una Comisión de la Verdad que logre integrar la verdad real y la verdad judicial determinando en ella los daños causados al movimiento sindical y de igual forma el esclarecimiento sobre los responsables. Solo así, conociendo la verdad, será posible iniciar un proceso de reconciliación.

d) Organizar un plan de acción contra la impunidad en su totalidad, es decir, que vaya más allá de las pocas investigaciones que se están haciendo hoy por los asesinatos a sindicalistas. La lucha contra la impunidad se inicia responsabilizando al Estado por acción u omisión en las violaciones. No debe quedar al final de un proceso ninguna vio-lación de ningún derecho en la impunidad. Si no lo logramos en el escenario nacional, debemos presentar los casos en escenarios internacionales.

e) Con un equipo de asesores en este tema, compilar todos los documentos emanados de la CUT en un libro y un documental que muestre lo que ha sido la lucha de la Central contra la violencia y la legitimidad de nuestros derechos.

f) La CUT debe lograr una mesa permanente con el Gobierno y sus instituciones en el tema de políticas públicas en Derechos Humanos. De igual manera debe seguir exigien-do la protección a los sindicalistas que la necesiten, desde luego cumpliendo con los requisitos establecidos en una norma que sea fruto de una reformulación concertada entre el Gobierno, los trabajadores y los empleadores.

XII. EDUCACIÓN SINDICAL

Continuidad y ajuste de la política de educación sindical

La educación impartida institucionalmente por la CUT, por su inclinación científica, es parte sustantiva de la labor sindical. Su correcta evolución les aporta conocimientos y bagaje a los trabajadores, contribuye a orientar la solución de problemas y necesidades y se constituye en una base para que los dirigentes, a todo nivel, acierten en la defensa de los intereses obreros.

Dado el carácter democrático y plural de la CUT, los contenidos que se brindan reposan en un marco compartido, integrado éste por la necesidad de elevar las luchas en defensa de las garantías laborales y el esfuerzo en lograr una mayor tasa de afiliación a la Cen-tral. En tanto que, en lo relacionado con la caracterización del período histórico, las re-laciones y el juicio contra los gobiernos oligárquicos, el examen del grado de postración del país y los trabajadores como consecuencia de la dominación que sufrimos por parte de Estados Unidos, existen diversas posiciones, como lo evidenciaron las pasadas elec-ciones presidenciales y lo muestran las distintas formulaciones tácticas en las luchas por llevar a cabo contra los nuevos despojos anunciados por el reelegido Juan Manuel San-tos.

El aspecto determinante en la educación es el de ratificar el papel de la organización sindical como medio de atenuar, de acuerdo con la fuerza de los asalariado, la explota-ción capitalista, entendiendo que las transformaciones estratégicas que rebasan los lin-deros del Estado vigente deben ser conducidas por el partido político que represente los intereses del proletariado y las clases sociales oprimidas. Del mismo modo, la crítica y el conocimiento de la estructura laboral, jurídica y social, el apego a la democracia sin-dical y los tejemanejes de la mecánica organizativa, son materias que deben ser renova-das mediante un debate intenso contra el arribismo, el individualismo y todas las formas que le resten fortaleza a las reivindicaciones de los de abajo.

No puede desconocerse el objetivo práctico e intelectual de derrotar las tesis posmoder-nistas en boga, que le atribuyen al avance de las tecnologías de la información y las co-municaciones, TIC, la desaparición de la lucha de clases, trocándola, mediante argucias teóricas, por la entronización de la “sociedad del conocimiento”, en favor de la explota-ción de la metrópoli imperialista. Del análisis científico que se imparta sobre la globali-zación, tanto en el terreno práctico, como en el académico, dependerá también el éxito de la formación y la capacitación sindical. Al establecer que el control del mercado mundial es una tendencia del capitalismo desde sus labores, desarrollada con dilatado frenesí desde los acontecimientos que causaron la desaparición de la URSS en 1989, debemos arribar a la conclusión de que Colombia es un país que no ha sobrepasado la estructura latifundista y el atraso, lo que la arrojó a la suerte de colonia y neocolonia, y a los trabajadores a la condición de clase social minoritaria.

A los asalariados de nuestra nación les corresponde desentrañar el mundo laboral de hoy, la estructura de la intermediación, el teletrabajo, las nuevas modalidades del flujo de la mano de obra en la producción de mercancías y en los bienes y servicios, pero siempre prevalidos de su rumbo para reivindicar sus anhelos y oponerse a sus enemigos. Los hechos relacionados con el proceso de paz y las circunstancias internacionales de-mandarán otro esfuerzo en la formación de los dirigentes y trabajadores. La tarea es grata y debe contar con el esfuerzo de todas las instancias comprometidas.

Consideraciones principales y propuestas:

1- La educación y sus áreas afines deben garantizar la independencia ideológica, orga-nizativa, económica y política de la CUT frente al gobierno, los patronos y también ante las organizaciones de diversa índole con las que puedan adelantarse labores conjuntas. Las relaciones internacionales y fraternas con las muchas organizaciones sindicales del mundo, si bien debemos mantenerlas y apoyarnos en sus manifestaciones solidarias, tampoco pueden afectar nuestra autonomía institucional.

2- La financiación de las labores educativas y del avance de la Escuela Institucional debe comprometer el esfuerzo de toda la estructura organizada de la Central, desde su Comité Ejecutivo Nacional hasta la más pequeña asociación. Debemos relevar el papel solidario de las organizaciones fraternas y sin desestimarlo, procurar recursos propios, debidamente manejados sin que la necesaria centralización de los mismos impida el apoyo a las regiones y a los sindicatos, al margen de la importancia cuantitativa y del vínculo a los sectores de la economía.

3- En la constitución de los grandes sindicatos, la educación aparece como una palanca decisiva. Más en este período en el que se presentan fraccionamientos, divisiones y en-frentamientos en los organismos sindicales, ante los que se hace necesario utilizar la disuasión, la persuasión y una explicación de las bondades del agrupamiento y la unidad como bases para enfrentar al gobierno y a los poseedores de las fortunas y medios de producción. La toma de nuestro mercado industrial interno por las más de 2.300 empre-sas multinacionales protegidas por el Estado colombiano merece especial esfuerzo edu-cativo para denunciar nuestra condición neocolonial y convocar al agrupamiento en torno de sindicatos fuertes.

4- La organización de numerosos sectores asalariados que no poseen alternativas sindi-cales debido al flagelo de la intermediación y de las perversas formas de la estructura laboral representa uno de los grandes objetivos de la CUT. La propaganda educativa en estos segmentos mayoritarios de los trabajadores debe desplegarse con la mayor inten-sidad, proveyendo recursos, venciendo las resistencias internas de quienes se hallan “formalizados”, si éstas aparecen. Esta labor será fructífera en el terreno de la lucha económica también en temas exactos, como la confrontación en torno del salario míni-mo, y podemos diferenciarla de la demagogia gubernamental.

5- La organización de las formas educativas puede ser examinada periódicamente en distintos eventos, como este VI Congreso, para recoger las iniciativas, las experien-cias y las ideas provechosas. Sin embargo, con el respaldo pleno de los organismos de dirección sindical, los departamentos encargados de la labor tienen las definiciones con-cretas para adelantarla, cobijados con los recursos imprescindibles y utilizando la coor-dinación correspondiente.

6- La decisión de efectuar la tarea educativa es el motor definitivo para hacerla sencilla y fácil de ejecutar. Los censos de la población cubierta, los métodos pedagógicos más útiles y avanzados, los niveles y los rendimientos cualitativos, hacen parte del balance y de modificaciones permanentes. Es conveniente exponer los argumentos de los trabaja-dores en conferencias abiertas a la población; las publicaciones de buena factura y el impulso de debates que hagan parte de las quejas de todo el pueblo contra el gobierno y sus medidas, tienen un beneficio inmenso para consolidar los lazos de la clase obrera con los sectores y las distintas clases afectadas por la Apertura Económica y los Trata-dos de Libre Comercio.

7- En el tratamiento de los denominados movimientos transversales, se requiere lo me-jor de los procedimientos democráticos, dada la persistente aspiración de algunos secto-res en otorgarles cuotas de representación en los organismos de dirección sindical y de interpretar sus grados de explotación particulares, de acuerdo con la elaboración de los organismos financieros multilaterales. En contraste, nuestra consideración insiste en la solidaridad y en el fomento indiscriminado de la participación de los trabajadores, par-tiendo de su capacidad y posición para orientar los destinos de la causa obrera. No al-bergamos duda alguna, por ejemplo, sobre el surgimiento de mujeres y jóvenes en los cargos de las definiciones sindicales y para ello, deben propiciárseles los medios y esti-mular su papel revolucionario en la sociedad, antes de parcelar, equivocadamente, la integración de las estructuras existentes o las que aparezcan en el futuro.

8- La educación sindical, en el terreno ideológico y político demanda también de las garantías democráticas para ser dirimidas correctamente. Aceptando el marco común aludido en la presentación, nuestro parecer está en favor de la ciencia y de la materiali-dad del universo; los trabajadores deben orientar su actividad desechando la quimera de alcanzar la igualdad sin modificar la estructura económica prevaleciente. El análisis de la economía impuesta por los Estados Unidos, mediante el papel de los gobernantes cipayos, es una obligación, pues de ello se desprenden dos grandes afirmaciones: nada será mejorado sin las batallas protagonizadas en recios enfrentamientos con los enemi-gos de la nación y, las condiciones materiales de los trabajadores cada día serán peores si no se ocupan de robustecer sus organizaciones apartándose del colaboracionismo con los gobernantes de turno.

9-Al estudio de la denominada globalización y de las modificaciones cada vez más re-gresivas de la normativa laboral, debe adosarse la diferenciación entre las formas de explotación inscritas en los países avanzados con desarrollo imperialista y nuestra con-dición de atraso, con remanentes precapitalistas, que nos hace proveedores de recursos naturales, mano de obra barata y de mercado disponible para la ubicación de excedentes productivos. Si bien hay rasgos comunes, dada la interconexión económica e informáti-ca, y los trabajadores enlazan sus luchas planetariamente, nuestra realidad dista mucho de la condición de la mayoría de las naciones europeas y de Norteamérica. Nos une, por supuesto, la causa obrera y la afirmación del trabajo sin la explotación del hombre por el hombre.

10- La conflictiva situación internacional y su escrutinio son de impostergable tra-tamiento en las lides educativas. Hemos sido, desde nuestro amanecer nacional, influi-dos por los sucesos externos. Nadie duda que la confrontación económica por el control de los mercados a cargo de las potencias involucradas, la escenificación de conflictos armados en varias zonas del planeta y su irradiación, comprometen la configuración geopolítica actual y afectarán la vida de todas las naciones, sin que escapemos a ello.

11- El proceso de paz que se adelanta en La Habana, entre los grupos insurgentes y el gobierno, despierta la atención de todos los sectores políticos y sindicales. Si bien todos deseamos su exitosa culminación y existe una posición histórica de la CUT al respecto, es menester apartarnos del manejo que el santismo le dio al tema para lograr su propósi-to reeleccionista. Ojalá que los acuerdos definitivos anunciados ya con mayor certidum-bre por las partes y sus auspiciadores internacionales no se malogren, pero tampoco nos aparten de nuestros propósitos, y mucho menos, fortalezcan a los enemigos del pueblo y de la nación.

Estas consideraciones y las que broten de acuerdo con las necesidades del estudio y la educación pueden ser consideradas en el desarrollo del empeño trazado por el VI Con-greso de la CUT. Decisión, recursos, democracia, organización y posición de clase se requieren generosamente para avanzar en la labor.

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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