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TIM, crónica de un fracaso anunciado

Darío Arenas, miembro de la Organización Colombiana de Estudiantes -OCE, Manizales, marzo 9 de 2010.

El sonido de una bomba de estruendo estremeció a una multitud encendida, que estupefacta presenciaba este acto de intimidación perpetrado por aquellos que juraron defenderlos. Era el intento de la fuerza pública por disipar una marcha de más de 10 mil personas que protestaban pacíficamente. Fue el sonido de la arrogancia y la represión, el ruido ensordecedor de los que no tienen la razón pero tienen la fuerza.

Este fue el día en que una ciudad marcada por una arraigada creencia religiosa y por una devoción tradicionalista casi extrema, se despertó del sopor en el que casi siempre ha vivido.

Un día en el que el pueblo se levantó unificado en contra del abuso, el cinismo y la arrogancia de los pocos que siempre han decidido por los demás, el día en que una multitud se rebeló en contra de medidas arbitrarias que favorecían a unos cuantos compadres en detrimento de los escasos ingresos de las capas medias y bajas de la ciudad. Un día en que el letargo y el ostracismo propios de nuestra herencia se sacudieron y en el que el miedo y la resignación legados por años y años de malos gobernantes, desaparecieron y se alzaron en un solo grito exigiendo dignidad y respeto.

Manizales vivió un espacio de democracia en acción y envió un mensaje claro a los que detentan el poder aquí y en cualquier otro lugar: el pueblo es soberano y no será expoliado y agredido por siempre. No es el pueblo el que debe temerle a sus gobernantes, son los gobernantes los que deben tenerle respeto a su pueblo, porque es en el pueblo donde reside el verdadero poder.

Jóvenes, adultos, ancianos, estudiantes, trabajadores, transportadores, propietarios de buses, vendedores ambulantes, obreros, desempleados y muchos más se unieron en un clamor sin antecedentes, demandando justicia y equidad. La manifestación de rechazo a los que mal administran el poder fue evidente e incuestionable.

Sin embargo este valeroso y resuelto movimiento, contrario a recibir el apoyo de las castas políticas dominantes de la región o haber percibido la intención de diálogo de la administración, obtuvo -en cabeza del alcalde y de sus áulicos- ataques desde todos los flancos en su afán de desviar la atención de lo sucedido en las calles en la lógica reaccionaria e hipócrita que los caracteriza.

Incluso el apelativo -nada inusual en la era del Uribiato- de terroristas, salió a flote dentro de las desencajadas y desesperadas declaraciones de las autoridades para señalar a los que solo pedían ser escuchados y tenidos en cuenta.

Sin embargo es cierto que hubo terroristas en las calles, hubo hombres que salieron preparados para la guerra, destruyeron la ciudad, atacaron a la población desprotegida y desarmada, vulneraron la honra de los ciudadanos, se escondieron detrás de una máscara, vistieron de negro y decidieron traicionar a su patria. A estos delincuentes se les llama ESMAD. Fuerza bruta diseñada para atacar y lesionar, no para proteger y escuchar. Animales bípedos amaestrados para infringir dolor y esparcir represión.

Sobra decir además, que los que ahora atacan este levantamiento decidido y arrojado, son los mismos que han atacado siempre al pueblo, a la gente de a pie, a los que somos más. Son los mismos que pagan y engañan por un voto en nombre de la democracia, los que se lucran de la ignorancia y el fervor ciego de la gente. Son los mismos que hicieron de la política la prostituta más cara y dañina de todas.

Son los cínicos que piden moderación a las masas cuando estas se levantan para demandar lo que les han arrebatado. Piden moderación a sabiendas que ellos no son moderados a la hora de robar, ultrajar y saquear al pueblo en nombre del espejismo del desarrollo y el progreso, cuando lo único que se ha desarrollado y ha tenido progreso bajo sus administraciones son sus cuentas bancarias, sus cargos burocráticos y sus exorbitantes negocios.

A pesar de esto y de estos, se logró el objetivo: desmontar un sistema que beneficiaba a unos pocos en desmedro de la gran mayoría de habitantes de Manizales. A través de una acción popular interpuesta por Francisco Javier González se logó desmontar el TIM (transporte integrado de Manizales) y se abrió el paso para la celebración.

Resta expresar que es admirable la determinación y el coraje con que los manizaleños el 2 y 3 de Marzo de 2010 salieron a las calles a reclamar por sus derechos, aguantando los sucesivos y violentos embates de unas fuerzas policiales déspotas, que como plagas inundaron esta ciudad. El esfuerzo audaz y valiente del pueblo Manizalita demuestra nuevamente que las estructuras injustas bajo las cuales se erigió esta sociedad pueden transformarse con iniciativa y unidad.

Solo queda una pregunta en el aire: ¿el fallo del juez que ordenó suspender el TIM se hubiera celebrado de la misma manera si las calles no hubieran estado colmadas de personas inconformes y atropelladas por este sistema?

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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