Las negociaciones de los Tratados de Libre Comercio –TLC-, especialmente aquellos en los cuales se aprecia una ostensible asimetría en contra de Colombia, como son los de Estados Unidos, Canadá, Unión Europea y Corea del Sur, entre otros, están enmarcados en la discusión de los beneficios que para el país traería el libre comercio y la entrega del mercado interno a la producción extranjera. Es un tema que, por las graves consecuencias que acarrea, no debería quedar exclusivamente en manos del gobierno y un grupo de “tecnócratas” sino que se debería tener en cuenta a los actores principales como son los productores nacionales, trabajadores y población en general.
La tesis de neoliberales confesos como el presidente Santos, es que abrir nuestro mercado a los productores externos hace a nuestros empresarios más competitivos, generando más empleo y que la sustitución de producción nacional beneficiará a la población en general mediante precios más bajos.
En la última semana del pasado abril se realizó en Cartagena la que fue considerada como la penúltima ronda de la negociación del TLC entre Colombia y Corea del Sur. En ella se esperaba que el resultado fuera el cierre de las mismas, pero éstas se empantanaron y las delegaciones se levantaron para hacer consultas con sus respectivos gobiernos. En este proceso, encontré algo impensado hace dos décadas atrás: los industriales y los trabajadores unieron sus voluntades y acompañados por otros sectores sociales, conformaron “La Coalición contra el TLC con Corea del Sur”; dicho esto, el hecho de que sectores disimiles hayan podido converger en unos objetivos comunes, es algo que debemos analizar con detenimiento. Lo que los unifica es la defensa de la producción nacional y un empleo digno, que no es otra cosa que parte de la defensa de la soberanía y autodeterminación del país.
“Las consecuencias del TLC que el gobierno de Santos suscribirá con Corea del Sur serán funestas tanto para el empleo como para el aparato productivo colombiano”, sostiene Guillermo Rodríguez, directivo de Proindustria, una organización gremial, recientemente creada que reúne a empresarios que se verán directamente afectados con la firma de este tratado. “Con la puesta en marcha de este TLC, en el mediano plazo, además de la crisis social que causará, arrasará prácticamente con la industria automotriz, la de electrodomésticos y la de autopartes”, explica Rodríguez, ante la avalancha de productos coreanos, cuyos precios podrían estar por debajo de los nacionales, generando la pérdida de más de cien mil empleos directos.
Es claro que en estos sectores Colombia no tiene posibilidades de competirle a Corea del Sur, que paga una mano de obra cuatro veces más barata que la de EEUU, lo que agregado a los subsidios estatales, hace que sus productos sean más baratos. Por otra parte, eso de que “el pueblo se beneficia con precios más baratos” es muy discutible si tomamos el ejemplo del cemento, mientras los monopolios se apoderaban del mercado colombiano, vendían el bulto hasta en $7 mil y cuando sacaron a los empresarios competidores ajustaron los valores a precios internacionales, costando hoy por encima de $20 mil. Hay que tener en cuenta que los precios se están fijando en las bolsas de valores, las cuales tienen patente de corso para la especulación.
El directivo de Proindustria fue enfático en señalar que los beneficios que tendrá Colombia con el TLC con Corea del Sur son inexistentes, por cuanto que no se necesita de un instrumento como éste para seguir vendiéndole a ese país asiático las materias primas que actualmente le exporta, como son café, carbón, ferroníquel y chatarra metálica. Corea del Sur, en cambio, será un ganador neto porque inundará de automóviles, electrodomésticos, autopartes, entre otros, el mercado colombiano. ¿Quién se beneficia en Colombia? Los mercaderes, bien sean nacionales o extranjeros. ¿Quiénes pierden? La producción y el empleo digno o formal. Proindustria y la Coalición, dice Rodríguez, seguirán en la resistencia y buscan sensibilizar la opinión nacional.
¡TLC con Corea del Sur: otra decisión en contra de la producción y el empleo nacionales!
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