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Tuvieron la desgracia de encontrar petróleo en sus tierras

Jorge Enrique Robledo, Bogotá, diciembre 18 de 2015

Como era de esperarse, fuimos muchos quienes formal y públicamente rechazamos el atentado terrorista del teatro Bataclan en París. A poco de sucedidos, triné: “Mi absoluto repudio a los actos terroristas en contra del pueblo francés. Nada puede justificar tales atrocidades. Reciban mi solidaridad”. A lo anterior solo cabría agregarle una segunda razón para este punto de vista. Hechos como esos incluso van en contra de los objetivos que aducen quienes los perpetran, porque fortalecen lo que aspiran a derrotar. En este sentido creo no haber leído nada nuevo entre las muchas cosas que se han publicado.

Lo que sí llama la atención, porque constituye una novedad, es el aumento de los análisis que repudian el hecho pero que también analizan las causas como un fenómeno complejo que supera las razones personales o de grupo de sus autores y que, más notorio aún, no repiten ni las explicaciones ni las “soluciones” de los aparatos propagandísticos de Estados Unidos y de las demás potencias con fuertes intereses económicos y militares en el Medio Oriente y el Norte de África, región en la que han actuado a su antojo desde hace décadas, estableciendo fronteras, quitando y poniendo gobiernos y determinándole la economía, todo lo cual, resulta innegable, los ha convertido en parte del problema.

Y estos análisis vienen de personas que no militan en la que podrían llamar la causa antiimperialista, pero que sí opinan sobre el tema con ilustración e independencia, a partir de ver con gran preocupación que el colonialismo, que se suponía reemplazado por formas más sutiles de relaciones internacionales de desigualdad y expoliación –el neocolonialismo–, ha regresado, si es que alguna vez se fue, con todos los horrores de cinismo, depredación y violencia. Y crece la preocupación porque es de esa lógica de donde las potencias económicas y militares extraen sus “soluciones”, las cuales son más ominosas porque hacen parte del modelo único de relaciones globales que están imponiendo, el cual extrema las desigualdades económicas entre los países y las personas y liquida cualquier asomo de autodeterminación nacional.

Entre los textos que me llevan a estas conclusiones está el valeroso de Hernando Gómez Buendía sobre la asimetría de las violencias que conmocionan al mundo (http://bit.ly/1OwqRtC). También vale la pena leerse el del reputado economista estadounidense Jeffrey Sachs, quien señala el papel de Washington, de la CIA y de las potencias europeas en la desestabilización de Afganistán, Irak, Siria y Libia y en el aparecimiento de Al Qaeda y el Estado Islámico (http://bit.ly/1UAdpKa). Y es instructiva la entrevista con el Coronel (R) español Pedro Baños Bajo, sin duda conocedor del conflicto y del juego de los diferentes países en la región (http://bit.ly/1NxzUKR). No sobra advertir que no suscribo cada una de sus ideas, pero sí considero que ellas ayudan a entender que lo que ocurre es bastante más complejo que una pelea entre “buenos” y “malos” –la astuta simpleza que “explica” todo conflicto internacional desde hace décadas– y que, como nos atañe a todos, vale la pena conocerlo y entenderlo, en la búsqueda de verdaderas soluciones.

Entre tanto, con los votos del Polo en contra, en el último año el Congreso ha aprobado tratados militares de Colombia con la Unión Europea, la OTAN y la ONU para que soldados y policías colombianos actúen como cipayos en las guerras colonialistas de Estados Unidos y los europeos, todo, dice uno de los textos oficiales, dentro de “la visión de futuro” de las fuerzas armadas. Como en las potencias ya no toleran ver regresar de tierras lejanas los cadáveres de sus jóvenes, la idea es que los muertos los pongan otros. Y decisiones de esta gravedad ocurren sin que siquiera sean noticia y mucho menos generen un debate nacional. Está por crearse un nuevo axioma: nadie se había a atrevido a tanto en cuanto a ideas retardatarias como Juan Manuel Santos y nadie había logrado hacerlo con tanta impunidad, en razón del éxito del tapen-tapen y de la alcahuetería con la que ha logrado rodearse. Pero así logren silenciar a todos, nada eliminará su impudicia.

Coletilla: ¿a favor de quien silencian que el horrible proyecto del Ley Urrutia Zidres se aprobó con los votos sumados de la Unidad Nacional y el Centro Democrático? (https://t.co/OIHWfyBohL).

POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
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